domingo, 22 de diciembre de 2013

Afelio

No amo. Ni a ti, ni a ti, ni a ti.
Amo el recuerdo o tal vez la esperanza.
La luz que entrará por una futura ventana.
Amo el tiempo que me ha dado la razón, la suerte que llega a mis manos no sé de dónde, y hay un padrino, sabes? un hombre que conoció la muerte. Amo por siempre ese apretón de manos como un trato secreto entre la gente que somos, que éramos, de verdad. Porque ahora habita entre las voces y el baile y mi amor su existencia.
Amo que tus ojos, sí, tus ojos, sean la promesa que nunca se cumple. Porque me recuerda el abandono al que estamos destinados y sometidos, algo que sentimos como un huequito en el esternón y con tanto acento en estas épocas de término y renacer. Amo el niño que no nació.
Amo que mi felicidad sea tan difícil, una especie de fantasma translúcido que me hace creer en su realidad pero se desploma apenas intento tocarlo. Porque interto tocarte y no, no puedo. Es lo único que no podré, quizá, hacer en este tiempo amado tan cortito y apretado que me tocó. Porque una premisa me dio el dios padre, "nunca digas no puedo", y todo se puede, y todo tiene solución, menos la muerte. Menos tú.

domingo, 17 de noviembre de 2013

El Niño Sagrado de Puchi

Yo había entrado a la casa sin permiso. Era una casa abandonada de dos pisos, tenía una reja de entrada a medio oxidar y un patio lleno de polvo y hojas secas. Cuando me acerqué a la puerta de madera que era el ingreso a la sala, respire hondo para darme más certeza de que estaría abierta. Y así fue, estaba abierta, la perilla giro suavecito con la fuerza de mi mano. Yo ya lo sabía, sabía que la casa me iba a dejar entrar. Entonces lo busqué. Él tenía que estar ahí. En algún rincón de esa enorme casa lo encontraría sentado en el suelo, lo vería de espaldas leyendo un libro en medio del polvo, o apoyado en alguna ventana escurrido entre las cortinas viendo con siniestro sigilo el paisaje de la calle y la gente pasar. Podía estar horas haciendo simplemente eso. O tal vez en la cocina, lavando los platos y nuestras tazitas negras para el té. O en los dormitorios echando una siestecita después del almuerzo y terminando de leer la última novela que le había prestado. O en el baño viéndose la cara en el espejo con tanta intensidad que parecía que quería romperlo. Tenía que estar en alguna parte. Y en cualquiera de esas partes, en cualquiera de esas circunstancias lo hallaría de espaldas con la cara hundida en su quehacer, le vería la nuca blanca, el pelo negro ensortijado, su delgadez de caballo flaco, las piezas diminutas de ropa con las que le gustaba andar, bividí, short, sandalias. Lo vería de espaldas y le tendría que decir ¡hey!, ¡hey! Ya llegué. Sal de ahí, sal de tu mundo hermoso y agudo como la punta de una aguja, sal de ahí, ya llegué, ya puedes volver al mundo normal, de mi mano. Él voltearía feliz, con sus ojazos incrédulos y su boca a medio abrir construyendo una sonrisa. Movería ligeramente la cabeza, haría un sonido gutural hacia adentro y vendría a mí corriendo, estrepitoso, suave, cachorrito. Antes de abrazarme diría mi nombre. Así sería.
Lo busqué por toda la casa. Juro que habité cada rincón con cierta desesperación táctil y olfativa. Intenté encontrarlo en cada cariz de polvo, entre las telarañas, debajo de las camas como podría estar jugando. Pero no. La casa estaba vacía.
Cuando volví a la cocina para terminar de cerciorarme que no se estaba escondiendo entre las ollas, escuché unas voces, eran de adultos, voces horriblemente toscas de dos parejas adultas. Me encontraron en la cocina pero no se alarmaron. Vi como la primera pareja terminaba de cerrar el trato con la segunda pareja y le entregaba unas llaves. Muchas gracias, esta es su casa, están servidos. Entendía lo que pasaba pero no terminaba de asimilarlo. ¿Están vendiendo la casa con un niño dentro? Porque era perfectamente razonable que si no lo encontraba hoy, yo podía volver mañana, o pasado mañana, o la próxima semana, el siguiente mes, los años por venir, podría regresar en cualquier momento a buscarlo y estoy absolutamente segura que en alguno de esos iluminados momentos yo lo encontraría en esa casa. Él no podía estar en ninguna otra parte. Pero ahora que la casa estaba vendida, ¿cómo iba a hacer yo?
Creo que la primera pareja vio estas lucubraciones en los gestos de mi rostro y se apresuró a hacerme salir cuanto antes. Supongo que creían que era capaz de gritar, hacer un escándalo o simplemente ponerme a llorar (aunque la fuerza de esto es tan grande que no solo hubiera podido hacer eso sino quemarlo todo para que no quede ni un atisbo de esperanza en mí). Y afuera me explicaron: teníamos que vender esa casa.
-Señor, buenas tardes, he venido a preguntar por su hijo – Fue lo primero que dije.
-¿No sabes dónde está? – dijo el padre.-Pero él ya no está acá hace mucho tiempo.
-Hace mucho tiempo que se fue de la casa – dijo la mamá.
-¿Y entonces dónde puede estar? ¿Es cierto que se fue a Brasil? ¿Sigue en Brasil?
-Mira, te voy a decir una cosa… - Y en eso el padre se calló, como si lo que fuera a decirme tuviera que ver con algún secreto familiar – Él no está en Brasil, estuvo un tiempo pero muy cortito, se quedó muy poco por allá. Él regresó y está aquí en Lima.
-¿Dónde?
-Sabemos que vive en Puente Piedra.
Entre ellos se miraban. La mamá jaloneaba el brazo de su esposo, le lanzaba miradas diligentes y susurraba muy bajito cosas que yo no podía descifrar. Sentía que mi cara se llenaba de una calurosa angustia.
-Por favor, ¿me pueden decir dónde está?
-No sabemos dónde vive con exactitud – dijo el padre, parecía muy honesto – Pero hoy él estará en una fiesta patronal allá en Puente Piedra – y miró a su mujer con expresión conciliadora.
-Él será el mayordomo – dijo la mamá – Por eso lo sabemos.
-Como mayordomo, tú sabes, será prácticamente el protagonista de la fiesta, sería imposible que no lo vieras. Es la fiesta del Niño Sagrado de Puchi. No sabemos dónde es exactamente pero nosotros también estamos yendo para allá ahorita.
-Muchas gracias, me voy para allá entonces. Voy sola, no quiero incomodarlos más.
-¿Pero por qué lo buscas? – dijo la mamá, sujeta del brazo de su esposo, a punto de irse - ¿No te has puesto a pensar que quizás él no quiere que lo encuentres?
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No recuerdo mucho del viaje hacia Puente Piedra y hacia donde, en efecto, por la indagación que hice preguntando a diestra y siniestra, se estaba realizando la maravillosa fiesta por todo lo alto del patrono llamado el Niño Sagrado de Puchi. Recuerdo, quizás, las muchas veces que tuve que subir y bajar de una combi y que dentro de todas las que tomé mi cabeza se pegó a la ventana mirando la pista, las casas, la ruta en sí misma. Era el camino que me unía a él, estaba cada vez más cerca.
La fiesta se ubicaba entre dos cerros, solo se podía llegar al lugar caminando pues era algo empinado hacia arriba. A la gente la divisé desde lejos. Conmigo iban otros festejantes apresurados y poco a poco esa afluencia de personas fue aumentando. Se notaba una curva en la tierra, que formaba un ligero pasadizo y una esquina. Sabía que al cruzar esa esquina mi mirada se ampliaría y por fin lo tendría ante mis ojos. Cuando estuve a escasa distancia de doblar el camino miré hacia atrás para despedirme del antiguo paisaje, entre todos los asistentes a la fiesta patronal logré distinguir a los padres. A medida que me acercaba, cada vez más distinguía con suprema nitidez la textura y el color trigo de la tierra seca que formaba las murallas, y más aún los infinitos pedazos anquilosados de tierra seca que unos tras otros creaban pequeños bloques amorfos que parecían galletas multidimensionales y que se desprendían al menor contacto de los hombros o brazos andantes.
Uno de esos moños de tierra se desintegró cuando crucé. Me distraje por un momento. Al levantar la mirada hacia la nueva dirección que pedía la curva, lo vi. Estaba entronizado, de pie sobre las andas preparadas especialmente para la ocasión. Vestía camisa, pantalón de tela, llevaba una barba muy tupida y estaba más flaco y pálido que nunca. Como lo dicta la costumbre, siendo el mayordomo, comenzó a tirar caramelos a diestra y siniestra. Entonces aparecieron los cientos de niños que recogían los dulces de forma voraz e inmediatamente lo miraban con devoción. Comprendí que era maestro. Todos esos niños estaban a su cargo, se había vuelto un alma guía. Y a él se le notaba feliz de expandir su luz de esa manera. A pesar de estar flaco y pálido, su barba bien cuidada me terminó de convencer que mi niño se había transformado en hombre.
¿Así que eres maestro? Qué lindo. No sabes cuánto gusto me da verte tan feliz, en serio, aunque ni siquiera sabes que estoy acá, pero no importa. Nunca te había visto con barba, ni con camisa ni con pantalón de vestir. ¿Cuándo pasó? ¿Cuándo sucedió que empezó a salirte barba y yo no me enteré porque ya no te veía, porque ya no estaba ahí, contigo? Estás grande, podría decir que hasta eres adulto. Y sin embargo te escapas de todo para lanzar tus caramelos. No lo puedes evitar, así eres tú.
Mi cara estaba completamente mojada por las lágrimas cuando los padres me dieron el alcance y me abrazaron para intentar confortarme. En ese momento se escuchó la música solemne de la banda que daba comienzo a la procesión. Las andas se elevaron, sentado estaba ya en todo su esplendor nuestro Niño Sagrado de Puchi.

"tú me enseñaste el truquito"

jueves, 24 de octubre de 2013

Pequeña gran verdad

El la mira
El la encuentra hermosa
El ha abandonado esta entraña
El ha renunciado al resurgimiento
a los ojitos brillantes de un anhelo
El la mira
El se siente intrigado por ella
Ella lo acepta
El llegara a amarla
y enterrara este pecho, partirá este corazón
lo hundirá sublime en los suelos húmedos
del mar
El se ha hecho tierra
El quiere ser tierra
Ella es tierra
El la sembrará
Porque para él ella será grandiosa, inmensa, total
y la imagen de lo pasado
será simplemente nada
como yo lo presentía
simple y llanamente una perla refundida
en el barro
El la sembrará
y esa germinación será el fin del mundo
en este organismo
que llamo yo


ahora cántamela tú, qué gracioso no?

sábado, 19 de octubre de 2013

Cuando un especímen humano se encuentra con otro especímen humano III

-¿Qué quieres?
-Me quiero ir
-¿A dónde?
-No sé, supongo que todos queremos escapar de algo.
-¿Y tú?
-Quiero esconder la cara. No quiero darle el gusto de que vuelva a mirarme la cara.
-Tanto así
-Tú no lo conoces
-¿Quién es?
-Es el don nadie más lindo del mundo.
-¿Y a donde te irás?
-A envejecer, a marchitarme, a pudrirme por dentro. Tengo el corazón completamente roto y supongo que tengo que aprender a vivir con eso.
-¿Te esperabas esto?
-No. Para nada. Uno sabe de sus mentiras, por supuesto que sí, uno en el fondo sabe cómo y en qué se está engañando. El problema conmigo es que no sé cuál es mi verdad.
-Por eso te quieres ir.
-A descubrir al menos una.
-Pero tú sabes que cuando de humanos se trata nada está científicamente probado.
-Yo he probado algo científicamente. Algo irrefutable. He comprobado para la ciencia del mundo que cuando un especímen humano se acerca tanto a otro especímen humano lo único que puede surgir entre ellos es amor.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Tierra plana

Un recorrido nocturno a propósito de un poema.
Un poema a propósito de la vida.
La Plaza San Martín de la ciudad de Lima.
Y el hombre que simplemente baila.



"Tierra plana", del poemario Cura de sueño de Gimena Vartu.


miércoles, 28 de agosto de 2013

Tenía que pasar...

El inescrutable paso del tiempo, como dice un buen amigo. A lo que yo respondí con este videito.

 

jeje.

sábado, 3 de agosto de 2013

Tu amor es un sueño rancio

Mi nueva casa era muy grande. Varios amigos quisieron acompañarme en esa aventura llamada independencia. Tu cocina, tus ollas, tus cucharones, tu propio fuego. Había habitaciones que sobraban y un patio gigante donde podía hacer ejercicio. Esto atrajo como moscas a las chicas nuevaoleras que se ejercitan matutinamente en mallas con música de fondo, sobre colchonetas. Entonces, llamo ella. La amiga menudita de rizos castaños, de mirada dulzona. Amiga, ¿tú crees que me pueda quedar un par de meses en tu casa?, mientras encuentro algo, lo que pasa es que es urgente que salga de la casa de mis padres, tú entiendes. Claro, por supuesto que sí, le dije. Pero, pucha, durante el tiempo que te quedes sería bueno que pagues al menos tu consumo, la luz, el agua, porfa. De todas maneras, me dijo, y también me encargare de tener siembre la nevera llena, y culmino la frase con sus risitas cerradas que la hacían ver tan simpática.

Así pasaron algunas semanas. Nunca habíamos sido íntimas, así que tratábamos, cada una, de mantener nuestro espacio. No recuerdo que alguna vez hayamos coincidido ambas en la sala, por ejemplo. Si la encontraba viendo televisión al llegar a casa, la saludaba y pasaba de largo a mi cuarto. Cuando ella me veía a mí en la misma situación, también se iba derechito a su cubil. Pero siempre con sonrisas y palabritas de cortesía, por supuesto. Lo que si hacíamos juntas era desayunar; solo en ese tiempo breve de la mañana aprovechábamos para actualizarnos un poco sobre nuestras respectivas existencias. ¿Encontraste algo ya? No, es muy difícil. Es que no quiero irme a un cuartito sino a un minidepa. Tú has tenido suerte de encontrar esta casota.

Entonces ocurrió. Una noche que llegaba sin avisar, creo que me iba de viaje pero se me olvidó algo y tuve que regresar a la casa, o más bien regresaba de ese viaje antes de tiempo, no lo sé, la cosa es que al llegar encontré todo con las luces apagadas y dos voces femeninas murmurando en la penumbra que se formaba al fondo del pasillo, donde quedaba el cuarto de mi menuda amiga. No quise pecar de indiscreta, por un segundo pensé en que no debía inmiscuirme en su vida pero algo en el tono de voz de la otra tipa me hizo querer mirar hacia dentro, tenía que ver quién estaba ahí, quién estaba en el cuarto de mi huésped, en mi casa. Y era ella. La blasfema. La alucinada arti, la quimérica chica de vanguardia, la novia de mi ex.

¡Qué mierda haces acá conchetumadre!, fue lo primero que pensé en gritar, pero no le iba a dar el gusto de ver el gesto de furia en mi cara, ni la amargura en mis ojos.

-Disculpa, ¿qué hace ella acá?
-Gimena...-dijo la fugitiva con sorpresa.
-Ay, amiga, lo siento...
-Cuál lo siento, ¡cuál lo siento! cómo pudiste meter a esta... a mi casa, yo te acepté con toda la confianza y tú...
-Déjame que te explique...
-¿Así me pagas? ¿Metiendo a esta indeseable a mi propia casa?
-Es que la pobrecita no tenía a donde ir, tienes que entender, me lo pidió por favor, está mal, mírala, no tiene a donde ir.
-Lo siento, no puedo aceptar su presencia aquí, tú lo suponías, de hecho que lo suponías, por eso no me dijiste nada...
-Amiga, iba a ser por unos días nada más.
-Será mejor que te vayas. Las dos se tienen que ir. Pero tú primero. Ahorita, vamos, recoge tus mugrientas cosas y te me largas. Ahorita. ¡Ahorita!
-Gimena, amiguita, no te pongas así, piensa un poco
-No, que se vaya, ¡que se vaya inmediatamente!
-Está bien, dulce, ya me voy, no te hagas líos con esta, ya me voy, dulce.
-¡Cuál "esta"! ¡Cuál "esta" conchetumadre, estás pisando mi casa!

Y se armó el despelote. Se la tenía jurada, no me pude aguantar: era una deuda de años. Nos cogimos de los cabellos (casualmente ambas los tenemos largos), y nos fuimos al suelo mientras mi ex amiga, la menuda, gritaba e intentaba inútilmente separarnos. Con mis uñas largas le metía manotazos en la cara, ella me dejaba amoratadas las piernas con sus botas. La mordí, la arañé, el peso de mi cuerpo le ganaba porque era también menuda, como mi ex amiga... sí, las dos se parecían mucho con sus rizos castaños y su tez clara y su risita simpática y sus ojos vivaces. Eran muy semejantes. Como si fueran hermanas gemelas. ¿Qué es esto? Me puse de pie. La indeseable aprovechó mi distracción para sacar una correa de no sé donde y empezar a dar de latigazos, se había convertido en una especie de hidra horripilante con escamas por todo el cuerpo en lugar de piel y unos ojos rojos encendidos en llamas de puro ardor rabioso. Estaba muy molesta y se elevaba hacia el cielo apoyándose en su cola, para poder ganar altura. Comenzó a hablar el lenguaje gorgojeante que seguramente tendría el más espeluznante animal mitológico. Era una hembra muy muy molesta. Sin embargo yo la entendía claramente y escapaba de sus latigazos como si estuviera saltando la soga, así de fácil.

¡Qué culpa tengo yo de que el idiota ese te haya dejado y no tengas a donde ir! ¡Qué culpa tengo yo, frustrada de mierda, de que lo hayas convertido en tu vida y que ahora que estás sin él sientas que estás muerta! ¡Qué culpa tengo yo de que nunca hayas aprendido a estar sola!

El monstruo soltó el látigo después de mi última frase. Solo en ese momento pude ver que estaba llorando. En un par de segundos se esfumó por la ventana, tal cual si aconteciera en pasar una simple y sencilla brisa o ráfaga de aire.

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Tu amor es un sueño rancio
pero andar con el corazón destrozado
se ha vuelto en estos tiempos un estado natural
por eso, en función a, así, de acuerdo con, 
voy a desilusionarme de ti
ya, finalmente
mi alma descongela su paciencia
en pos a poseerte

Para este post con mil claves, desde el titulo hasta esta hermosa canción:

Autosuficiencia, de Parálisis Permanente :P

martes, 9 de julio de 2013

Entonces, adiós.

Sólo decirte una sola cosa.
Lo que más quiero en el mundo es que seas feliz.
En realidad uno siempre es feliz, pero es necesario ser consciente de ello, tampoco se puede ser feliz en todo, pero sí debe tratarse de ser feliz en lo más importante, lograrlo y ser feliz por ello.
Estuve a tu lado porque quise que construyamos juntos esa felicidad, que fuésemos felices juntos. No pude persuadirte de tus miedos, aquellos que fijabas en mí, en ti, en tu familia. Me pediste que te deje pues querías estar sola.
Todo lo que ahora emprendes, aprender, vivir, disfrutar, escribir, vivir del teatro, amar y ser amada, tener felicidad en lo que consideras importante, deseo que te sea concedido.
Me pides que me vaya y así soy una persona más en tu vida que se despide, para mí esas personas no valen. Y me pregunto ¿tengo acaso algún valor para tu vida? ¿Y si es así me has honrado como tal? ¿Debo ser reconocido ante el mundo como algo importante en tu vida? que no lo hayas hecho demuestra que no valgo para ti, coincidimos entonces en mi nula ascendencia dentro de tu vida, así continúo, aun a riesgo de que ignores cada cosa que te diga:
Creo que toda esa felicidad a lograr está en el compromiso, con uno mismo si se trata de cumplir con algo, con un proyecto, que sea siempre 100%, y con los demás, en el amor por ejemplo, al entregarte a una persona y recibirla al 100%, si no, para qué hacerlo? para qué perder el tiempo engañándose?
Sea lo que tengas por aprender, vivir, disfrutar o enmierdar, tanatear o erotizar, hazlo con toda la vida que tengas, con todos los ovarios que tengas y los huevos que te fueron negados y con toda la energía que tantas personas han puesto en ti como regalo vital. Si no, ¿para qué? Comenzando por tus padres, hasta por aquella persona que te acompaña afectivamente. Incluso por cada alimento que te preparan y te mantiene con vida. Sola o acompañada no es la cuestión, dentro o fuera de tu casa o independiente tampoco. Es el entregarse en cuerpo y corazón 100% a lo que dices querer, a lo que dices amar, a lo que amas, sin pensarlo, no hay otra forma. Hay riesgo? Sí. Ese es el mayor de los riesgos, la verdadera aventura, el mejor de los viajes. Aunque eso signifique la muerte, será la muerte más dulce. Y la vida así, simplemente la única que vale.
Me llena de rabia el hecho de que prefieras a tus amigos de literatura, lo que ellos te dicen, lo que Pedro te dice, Yan-Tsé, Diego, César, lo que tus amigas te dicen, y no lo que yo pueda decirte o compartirte, ¿cuánto de lo que te dicen tus amigos es lo que tú quieres oír y consigues que te digan? mis ideas y comentarios resultan para ti en cambio anacrónicos, inentendibles, ilusos o inaplicables y merecen tu risa y molestia.
Pero mi cólera o mi tristeza no importan, lo importante ahora es que hagas lo que tú decides pues ese es tu camino, tu ideal. Conmigo sería distinto, tendrías que aguantar a regañadientes que me inmiscuyera en todo lo que haces pues todo lo que eres me interesa, no para apropiarme de tu vida sino para cuidar y procurar la felicidad tuya, por algo tengo más experiencias que tú, si no utilizo mi experiencia para compartirla contigo y evitar que puedas sufrir algo malo sino protegerte, para qué entonces la experiencia? En suma, compartir lo que cada uno tiene. Así me entregué a ti desde el inicio de los tiempos… Y en esa búsqueda personal de tu ideal, ¿cómo reclamarte entonces que me atendieras un poco, que escuches mis razones, que me prestes atención? Más aún, ¿Preocuparte por mí, cuidar de mí? ¿Escuchar el latir de mi corazón que vive para ti? ¿Debería yo haberte hecho saber de las heridas, las lágrimas y todo el dolor que ha sentido mi corazón cuando te ibas cuando yo te acompañaba, te buscaba, te llamaba con la mente o te esperaba, en el TUSM y en tu casa y en la covacha y en tus presentaciones y en La República y en el Mirador después de esperarte horas en el frío de una banca a que bajes a las 3:00 am. con el pretexto de que estaba yo de casualidad por ahí tomando en un bar con amigos, solo para recogerte y llevarte a descansar, juntos? mi dolor cuando me mirabas con rabia, molestia, burla, abulia o desconfianza? o cuando preferías estar con otros antes que conmigo, Mori, Martín, Fantasy, Germán, Miguel, todos “los que estuvieron”, o el dolor cuando alegremente me escribías adiós en tu diario, o cuando simplemente me alejabas por tus miedos-vanidad? ¿Para qué hacerte saber de ese dolor si el resultado, estar a tu lado, siempre fue el mejor de los bálsamos? Si justamente esa misma lucha siempre traía tu felicidad. ¡Qué injusto entonces habría sido de mi parte echarle en cara al destino el dolor en mi corazón, el gastar la mejor de las energías de los mejores años de mi juventud por ti, la más pura, cuando mucho más justo sería agradecerle el estar contigo! Así lo hice, siempre, así lo sentía. Nunca por nadie luché ni una décima como luché por ti, lo sabes, lo sientes, pero no luchaba contra ti, luchaba contra todo lo que podía hacerte mal o nos podía hacer mal, para ser felices. Era la mejor lucha de todas. Pero ahora sé que sí, que también necesito de ti, de tu cuidado, de tu preocupación, de tu voz diciendo “no sólo soy yo, María Inés, sino también tú, Gustavo, tú y yo”, que cuides de mí porque necesito de ti después de cuidarte de las luchas contra los males del mundo de los que te protejo, a ti y a tu corazón. Que me luches, que me pidas que me quede, que si me amas me digas que me amas. Algún día me gustaría que me digas, “sí Gustavo, la felicidad es lo único que importa”, lo demás, Lacan, la permanencia futura, el tánatos-mujer-mamá-soledad-gata, lo que piensen los demás, la vanidad, a la mierda! “la felicidad es lo primero, mi felicidad y de los míos”. Para mí, en cambio, no hay alternativa que valga: Amarte, cambiada o la misma de siempre…para mí eres María Inés, eterna, indestructible, siempre viva, bella, en algún lugar, en todos los lugares desde que te conocí, en Lima, en los lugares de mi mundo, en mi corazón, en mis sueños. No voy a verte más, no te visitaré, no te interrumpiré, si así lo quieres, no más debilidad, soy capaz de quemarlo todo si quiero, sabes? Puedo quemar tu corazón, tu espíritu, y mi corazón y mi espíritu también…puedo ser el tánatos que tanto dices buscar y admirar. ¿Para qué? Prefiero quemar lo que te hace infeliz o temes ¡qué me importa si ante el mundo no soy nada tuyo! Sólo necesito estar contigo para ser feliz y el mundo y su vanidad a la mierda! Que aprendas todo lo que te propones, lo disfrutes y te alimente -saludablemente-, y seas feliz logrando lo que de sentido a tu vida, que luego de destruir aprendas a construir (sin lo cual lo primero no vale), construir, en fin, tu felicidad con los que amas y te aman. Nos iremos despidiendo sin decirnos adiós, hasta no vernos más. Si algún día veo una estrella, hermosa como ninguna, incluso a la hora de morir, sabré que eres tú, que me llamas. No habrá miedo entonces, ni en la muerte ni en la vida y volaré hacia ti, mi amor, mi María Inés, para estar juntos y ser felices para siempre…

lunes, 8 de julio de 2013

La serpiente cambia de piel


¡Huele a humo, huele a humooooooo!
Es el mundo de tu cocina que se quema
es el vaho que repite y te conversa
¿cuándo marchitarás para empezar a florecer?

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Vamos, nos miraremos al espejo y lo que veremos será el rostro del personaje principal de nuestra historia. Vamos, que en el jardín la tierra que abriga la infinita vida de las flores será también una tierra cálida que acoja nuestros pies cansados. Una bendita tierra húmeda, con su intenso olor a origen, es lo que se siente por estos días, todos, en esta gris y salvaje ciudad.
Vamos, que cuando caminemos durante la madrugada por las veredas cristalinas que reflejan la luz de la luna, la marisma oceánica inundará tus pulmones hasta convertirlos en recipientes de profundidad, de paz salina y canto.
Una voz, será una voz que cada día saldrá más dulce, más bella, más afinada.
Un cuerpo, será un cuerpo que cada tarde renovará la energía que intercambia con las estrellas.
Vamos, que ojos y mezquindades ajenas no te detengan: es la vida, son las personas.
Vamos, amalgamándonos con cada hoja, cada color, cada partícula, cada respiración de la madera y el concreto, pues ahí, ahí también y no solo en nuestro cerebro humano de emociones equívocas funciona también la mecánica cuántica.
Vamos, oremos, pidamos, exijamos al rey sentado en el trono de nuestro interior; que cada yema de cada dedo nuestro tiene el poder de ser un toque divino, aunque sea para esos cabellos solos o ese pan seco, o esos libros empolvados que si no leemos al menos soñamos con leer.
Vamos, ¿qué nos detiene? ¿el corazón nos detiene? ¿el miedo de perder lo seguro nos detiene? Mi amor es lo único seguro que hay. Mi amor por todo. Mi angustia y mi lucha frenética por conservar ese amor.

Lo único de lo que puedo estar seguro ahora, es que estoy más cerca de lo que quiero.

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writing to reach you - travis

domingo, 16 de junio de 2013

Todo lo que hacemos es para siempre

En serio ya tiraste todo por la borda? Estas convencido de que nunca mas miraras hacia atrás buscando algo perdido, la promesa de algo, la esperanza de algo mas? como cuando eras niño... Aquí termino todo, entonces. Te conformas? eso es lo que pasa? te conformas y crees que lo que estas viviendo es la felicidad, que no puede haber nada mas allá de los miserables ocho metros cuadrados de tu habitación, de esas tardes calurosas en pleno invierno gracias al roce tibio de los cuerpos? Hasta aquí llegamos. Este es el limite del abismo, entonces, un paso mas seria caer en lo desconocido y salir de tu comodidad tan confortable, tan simple, quizás hasta mediocre. Pero no te importa, porque al menos no te sientes solo.

Pues yo salí, sabes, aunque no lo creas salí. Lo intentaba hace mucho tiempo, tu sabes, esa cosa que podría llamarse despegar. Bueno pues, di el paso, con mucha rabia en el corazón me arranque el miedo de las entrañas y escape de todo. Ahora estoy cayendo, redondo, lento, en cada minuto, con los ojos cerrados sin querer saber que sera de mi al día siguiente, feliz, muy feliz, habitando un paraíso donde la mayor virtud no es la paz. Pero un rezago de mi miedo me quiso devolver, me quiso detener. Fue así: tu? que haces? vuelas, dices? tu? ja, ja, ja, no, tu no. Entonces la cague, la recontracague, llene de pura mierda algo que había cuidado durante meses, que era mi tesoro, que era mi fortuna, mi suerte de vivir. Ese impulso que te empuja a que todo se arruine, tu sabes, tu Tanatos interior.

Como haría un pájaro, me pregunto ahora? como haría un pájaro luego de arruinar su vuelo? No tiene heridas las alas, tampoco aterrizo para descansar, mucho menos equivoco el camino. Simplemente, dudo de ser un pájaro. Como borrar eso? Es ese tipo de cosas que no se pueden enmendar porque son muy interiores, tan intimas que desfiguran la propia concepción del espacio-tiempo. Si, tal como lo digo, querido, cuando se trata de hechos nada se puede borrar, son manchas de colores impregnadas en el tiempo. Querrás hacer otras cosas para borrar lo primero, querrás llenarte de nuevos recuerdos, de nuevas acciones, pero lo que hiciste siempre estará ahí, siempre, mirándote a los ojos cada vez que voltees, estará ahí así tu ya no estés, así pasen mil años, así se destruya el universo completo. "Fue" ahora significa lo mismo que "es". Todo lo que hacemos es para siempre.

Antes pensaba que era distinto. Una de mis premisas de vida era "todo pasa" (las otras: todo va a estar bien, todo es cuestión de voluntad). Ahora ya no lo siento así, ya no "todo pasa", sino "todo permanece". Y, simplemente, vigilar mis propios pasos, mi propio cuerpo, mi propia cabeza, con la insistencia furtiva de un cazador o un espía. 

Y tu, amor? En que estas? Sabes, en verdad sabes que un "mientras tanto" puede ser eterno????


martes, 21 de mayo de 2013

La noche de los asesinos :3

LILA ESPACIO CULTURAL y
TABLAS MAESTRAS Asociación Cultural

presentan

LA NOCHE DE LOS ASESINOS
de José Triana


La obra nos encierra entre las paredes de un lúgubre sótano, donde tres hermanos se dan cita para planificar, mediante un juego de representaciones, aquello que los podría liberar del abuso y de la tiranía que sufren dentro del hogar: el asesinato de sus padres.

Escrita entre 1958 y 1965 -y estrenada en 1966-, la obra fue galardonada con el prestigioso premio Casa de las Américas, lo que conllevó a catapultar el reconocimiento internacional del autor, el poeta y dramaturgo cubano José Triana. Desde entonces La noche de los asesinos ha sido traducida a más de veinte idiomas y montada en los principales teatros de América y Europa. Casi medio siglo después, sigue siendo considerada una de las piezas cumbres del teatro hispanoamericano contemporáneo.


DIRECCIÓN: Martín Medina López

ELENCO:
Katya Castro
María Inés Vargas
Martín Velásquez Atoche





DOS ÚLTIMAS FUNCIONES:

Viernes 24 de mayo
Viernes 31 de mayo

HORA: 8.00pm

LILA Espacio cultural
Calle Burgos N°178 (Pasaje central), Lince - Lima
Alt. cdra. 2 de Prescott. (Esquina Mifarma)

Entrada general: S/.15 / Estudiantes: S/.10

Evento en Facebook: La noche de los asesinos Evento

RESERVAS: 01-441-3646 / 987-430-901 / 997-973-444 / 993-334-377

lunes, 13 de mayo de 2013

Aún quedan ejemplares de Cura de sueño


Cura de sueño es el poemario que publiqué hace unos meses, está disponible en:

-Librería Inestable, calle Porta 185 "B" Miraflores. Lunes a sábado de 2 a 7 pm.


-Librería El Virrey, Calle Bolognesi 510 (Óvalo Bolognesi), Miraflores.

-Librería La Casa Verde. Av. Miguel Dasso No. 111 (alt. cuadra 12 Camino Real), San Isidro.

-Con descuento especial en el stand C-28 de la feria de libros Amazonas (Jr. Amazonas 401, Barrios Altos), preguntar por Gustavo Trujillo.

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La destrucción o el amor

A propósito de poesía y poemas y literatura y pájaros y sueños, comparto este corto en homenaje al poeta Vicente Aleixandre, donde participé con algo de performance. 


(El corto fue presentado el 26 de abril del 2013 en el Centro Cultural de España, al celebrarse 115 años del nacimiento de Aleixandre)

"Y en medio del dolor y de la alegría, créeme, hay algo en mí que me salva de mi propia destrucción o abandono, del desmoronamiento ante la ciega inutilidad del vivir, y es la relampagueante conciencia súbita de que yo soy expresión también, completamente incontrolable, de las fuerzas oscuras de la vida, tan poderoso, tan vital, tan irremediable como aquel hermoso árbol, como aquella arrulladora montaña".





La Destrucción o el amor: Homenaje a Vicente Aleixandre (320 MG) from Diego Lazarte Chinchay on Vimeo.

viernes, 10 de mayo de 2013

Soy un César


Su sabiduría: Para qué te metes tantas cosas a la cabeza si al final te vas a morir.

Saber que la vida es algo transitorio.

Su accionar: Estos últimos tres días he estado echado en mi cuarto leyendo Crimen y castigo, solo me he levantado para comer o ir al baño. Está de la putamadre el libro. Cuando termine me traes otro. ¿Vamos a bañarnos?

Recuerdo a un profesor medio semidios que nos dijo alguna vez: y lograr lo que cada literato anhela en el fondo de su corazon: leer tirado de panza en la cama lo que le de la gana.

Amor, si estás leyendo esto: Ha concluido, por fin. Ahora soy como tú. Siento que por fin estoy ejerciendo, en estos días que comienzan a ser fríos. Ya no me preocupo a penas por el alimento, así como tú, me urge pero lo tengo de manos que me aman.

I'm a Bird of Paradise.

Y no sé qué pasará. No sé si me envileceré como tú lo hiciste, si empezaré a odiar a todo el mundo, a maldecirlo de verdad. Solo se que estoy acá, encerrada así como tú, con las manos vacías, más no sé.

La promesa de vernos en invierno, ¿recuerdas? Seremos novios en invierno, nos daremos un beso cuando haga bastante frio.

Te daré ese beso amor, pero aquí, dentro, muy dentro.

Voy a quedarme encerrada acá los próximos diez años, a ver qué pasa.

(A propósito del post Dedicado a todos los perros envenenados y a todos los gatos atropellados, sobretodo a propósito del video de este post, vean por favor el videooooo!!!!!!- se llama El código de Moisés)





sábado, 30 de marzo de 2013

Puaj!

La niña cumplio 4 años. La madre le pidio a la madrina que prepare algunos tragos para salir de la rutina del vino. Se escogio piña colada y daiquiri de durazno. Ahora estan dentro de la cabeza de la madrina, revoloteando calientes y hartamente dulces, porque se hicieron muy dulces a pedido de la madre. La niña acaba de cumplir 4 años. ¡Y pensar que la conocemos desde la panza!
       La madrina regreso a su casa temprano pero el alcohol dulce le hace querer que sea tarde. Ojala no fueran las ocho de la noche, ojala fueran las 5 de la mañana en cualquier antro acompañada de cualquier hombre que diga quererte o que te chamulle cualquier floro barato con tal de pasar el tiempo. Ojala no tuviera 26 sino 4. O fuera la madre, relajada, conforme con su marido y sus hijos. O sino, ojala fuera la abuela, cualquier abuela, cualquier anciana que mire su vida hacia atras y no hacia adelante, mirarla hacia atras sin arrepentimientos como una anciana bonachona que teje, y no hacia adelante para observar un solido horizonte gris, sin arrepentimientos también, pero gris el cielo, gris la ciudad, la mirada de todos.
       La mirada sobretodo de los gatitos con un mes de nacidos que han quedado tuertos. Todo porque un mocoso de mierda les abrió los ojos con sus manos mientras la madrina, dueña de los gatitos, no estaba en casa. Si ese niño de 4 años no hubiera entrado al cuarto donde estaban los gatitos. Si la madrina hubiera estado en casa. Si tu no estuvieras allá en Barranco sino aquí conmigo. Maldición. Al final todos, todos, los gatitos, la madrina, el niño, la madre, la niña, los 4 años, los 26, lo ojos nuevos e inocentes pero ya con un velo blanco en la superficie, ojos rojos, grises, ciegos... al final todos estamos en el lugar equivocado.

Circulos - Madre Matilda.
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sábado, 23 de marzo de 2013

Nada que hacer (segunda parte)

La primera parte de este relato, acá: 
;)



(Segunda parte:)

-Buenas tardes señorita, disculpe la tardanza, es que había un tráfico inmenso, no sabe, he venido lo más rápido que pude. Estoy con mi mamá. Saca las cosas de la mochila, mamá. A ver, señorita, creo que tenemos todo listo.
-No se preocupe, aún le quedan treinta minutos para que la pareja salga del salón. Pero apenas lo desocupe ya tiene que estar lista usted.
-Claro, eso sí. A ver, mamá, las cosas. El vestido está acá, está de blanco inmaculado, tan bonito, me encanta. El velo también está acá, las joyas, el anillo. Creo que eso es todo, ¿no?
-Pero hijita, ¿y tus zapatos? ¿los zapatos blancos? Pensé que tú los habías puesto en la mochila.
-Ay no me digas, ¡no! ¡los zapatos! ¡tienen que estar aquí dentro! ¡por dios! ¡no están!. Pero aún tenemos tiempo de regresar a casa. Voy yo, no más. Treinta minutos de ida, treinta minutos de vuelta... yo regreso al toque... tú me esperas, ¿ya mamá?, es ida y vuelta nada más...
-No hijita, ya es muy tarde, el salón nos lo dan en media hora, en qué momento te vas a alistar, ni con taxi la haces... Además creo que tampoco trajiste maquillaje.
-¡Qué! No me puedo casar sin maquillaje, ¡rayos!, ¡maldita sea!. No, ya fue, sin zapatos ni maquillaje, ya fue...
-Sí, mejor, hijita, ya será para otra oportunidad con más planificación, lo organizaremos mejor.
-Sí, mejor. Bueno, al cabo que ni quería.
-¿Sucede algo, señorita?
-Sí, disculpe, lo que pasa es que al parecer no trajimos todas las cosas y no vamos a poder realizar la ceremonia.
-Uy, qué penita.
-Así es pues, bueno, ¿ni siquiera podemos pedir un reembolso, supongo, no?
-No, señorita, es imposible. Lo siento.
-No, no se preocupe. De todas maneras iba a ser algo intrascendente.
-Pero si desea todavía puede usar el salón. Ya ha pagado por una hora, puede entrar y hacer lo que guste.
-Gracias, eso haré. Mami, llevate las cosas por favor, espérame en casa. Quiero estar sola un momento.

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-Señorita, ya puede entrar, ya está corriendo el tiempo.
-Gracias.

Giro la perilla hacia la derecha para abrir la puerta de madera que retrocede pacífica brindándome un mundo de luz, proveniente no solo de las paredes, techo y piso pintados de blanco, sino de una inmensa ventana de alas anchas cuyas cortinas, blancas también, se rinden a la fuerza del viento al fondo del salón. Cuando mis ojos logran enfocar algo más que ese rayo lechoso, distingo la mesa que antecede a la ventana y la figura femenina sentada al costado, con medio cuerpo apoyado, diríase refugiado en la madera del mueble, brazos escondiendo una dulce cabeza de esponjosa cabellera. Hacia el otro lado, sentado en el borde de la ventana, un hombre mira hacia el horizonte, hacia afuera; su nuca rendida de pelo negro me narra historias de amor que aún no han sido pronunciadas.

-Lo siento si interrumpo, me dijeron que ya podía pasar...
La nuca voltea y ahora son sus ojos. Unos ojos que yo ya he visto antes, unos ojos que me han visto antes a mí. Eres tú, eres tú...
-Ah, pasa, no te preocupes, nosotros ya nos íbamos.
La cabeza de esponjosa cabellera se levanta y reconoce en mí a una perfecta desconocida.
-¿Ustedes son la pareja anterior?
-Sí.
Dijo ella.
-Entonces, ya se casaron.
-No.
Dijo él.
-¿No? ¿Pero por qué?
Ambos se miraron. En absoluto silencio todas las razones brotaban de sus expresiones mutuas, porque lo pensamos mejor, porque todavía es muy pronto, porque no estoy seguro, porque no sé si sea lo correcto, porque talvez ella no sea para mí.
-Disculpen la pregunta, no quise incomodarlos...
-Ya estábamos incómodos antes de que llegaras tú.
Al oír esto, ella volvió a agazaparse entre sus brazos.
-Yo te recuerdo, ¿tú eres de la universidad, no?
Dijo él.
-Sí, yo, yo... tú también estabas ahí, en la universidad, sí, claro... Tu nombre es...
-José, José Basadre.
-Claro, el mío es María Inés.
-Bonito nombre. Pasa. Nuestra hora ya venció pero queríamos estar un rato más acá, si no te importa.
-No, está bien, lo que tenía planeado se canceló así que tengo el salón para mí sola, bueno...
-Siéntate.
-Gracias.
El va de la ventana a la mesa, se sienta justo delante de mí. Ella se despereza y se levanta. Ahora somos tres. Ella parece tan aburrida. Él se sonríe al verme, yo no puedo evitar hacer lo mismo.
-¿Tú ya acabaste la carrera, no?
Dice él.
-Sí, hace un año, ¿tú?
-No, yo todavía. Me falta solo un curso, pero ya lo acabo este año y por fin termino.
-Qué bueno.
-¿Y qué planes para semana santa?
-Nada, todavía.
-¿No vas a la representación de la Pasión?
-No, ¿dónde es eso?
-En las afueras de la ciudad, es bien chévere, hay harta gente, y actores que representan la Pasión, creo que te puede gustar.
-Sí, suena interesante.
-Yo voy todos los años con... con ella.
Le da unas palmaditas en las manos desganadas, aterrizadas sin sentido sobre la mesa. Como a una niñita a la que se intenta consolar. Ella no responde, lo mira con ojos vagos.
-... con ella. ¿Por qué no vas tú?
-¿Yo?
-Claro, anda. Puedes ir acompañada, pero si vas sola puedes buscarnos. Claro, nos buscas y la pasamos los tres.
Sus ojos brillan, buscan mi respuesta positiva y brillan. Ese día él inventará cualquier excusa, irá solo y yo lo encontraré solo, por fin. No lo soporto más. Tengo que abrir la boca.
-Ya, está bien, sí, iré.

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Amo a Travis :3


lunes, 4 de febrero de 2013

La suerte está echada... y con las piernas abiertas

En diciembre presente mi primer libro, se trata del poemario Cura de sueño, aqui esta la portada.



Si escribir es una cosa que te hace raro, publicar es un atrevimiento que muchos no pueden soportar. Me ha gustado la experiencia. Hace poco un amigo me decía que hay dos tipos de personas, las que se dedican a experimentar la vida a través de todos los sentidos y maneras imaginables, según las posibilidades, además; y otras que se dedican a pensar. Simplemente pensar. ¿Estar tirado sobre la cama mirando el techo blanco más abierto que cerrado, sin escuchar música, sin dejar pasar el tiempo sino sintiendo el tiempo, correspondería al primer tipo o al segundo tipo de personas? 
En estos meses de silencio, esos momentos me han definido. Así como un libro no es nada si no lo leen, así yo tampoco sería nada si no amara, algo, alguien, aunque sea en profundo secreto. Es el yo expuesto, desnudo, con la límpida voluntad de ser pensado y experimentado por el otro. ¿Cuándo he estado sola? ¿Cuándo se puede estar verdaderamente solo? Estoy empezando a creer que eso en realidad no existe y es una trampa para aprendices de ascetas. Tal vez en unos años arrugue estos papeles y me vaya en busca de esa aventura utópica a la profundidad de los bosques, al misterioso entrecejo de las montañas glaciales, a la oscuridad de la luz infinita propia. ¿Qué amaré entonces? ¿Mi reflejo? ¿Mis cicatrices? ¿Mi silencio? Soy feliz, por el momento, de que nada me ate. Ni siquiera este humilde blog. Cada post de La Risueña es una noche menos de insomnio, un cigarro menos, una botella de alcohol menos, porque este goce de veras me ayuda a vivir. Pero ni siquiera eso me ata. Porque la escritura es un pájaro que tiene todo el paisaje del mundo para aterrizar, lo mío ya aterrizó en una Cura de sueño, y seguirá aterrizando el ave multicolor en pleno vuelo, por aquí y por allá.


Cancioncitas del último fin de semana: Cuando cumpla los 80, de Liliana Felipe, mi segunda lesbiana favorita, (la primera eres tú Tani, por supuesto)

 y Con las ganas, de Zahara, es como la canción final de una historia futura muy futura, yatusa! ;)