viernes, 13 de septiembre de 2013
Tierra plana
Un poema a propósito de la vida.
La Plaza San Martín de la ciudad de Lima.
Y el hombre que simplemente baila.
"Tierra plana", del poemario Cura de sueño de Gimena Vartu.
lunes, 13 de mayo de 2013
Aún quedan ejemplares de Cura de sueño
-Librería Inestable, calle Porta 185 "B" Miraflores. Lunes a sábado de 2 a 7 pm.
La destrucción o el amor
A propósito de poesía y poemas y literatura y pájaros y sueños, comparto este corto en homenaje al poeta Vicente Aleixandre, donde participé con algo de performance.
La Destrucción o el amor: Homenaje a Vicente Aleixandre (320 MG) from Diego Lazarte Chinchay on Vimeo.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Reseña de teatro
Y AHORA QUE NUESTRO MINISTRO DE CULTURA ES UN HOMBRE DE TEATRO, QUÉ MEJOR!!!
Martes 6 de diciembre del 2011
EN LA OTRA HABITACIÓN (O LA OBRA DEL VIBRADOR)
En Nueva York del año 1880, el Dr. Givings, científico, utiliza un aparato maravilloso para curar la histeria: un vibrador. La puesta de esta obra histórica, escrita por Sarah Ruhl y finalista al Premio Pulitzer 2010, origina la pregunta: ¿aún se tiene la impresión posfreudiana de que la histeria tiene como principal causante al sexo? En contexto de la obra En la otra habitación es el boom de histeria que atacó a las mujeres a finales del siglo XIX. Un ataque que, curiosamente, coincidía con el apogeo de la imagen femenina como “ángel del hogar”; esta visión inglesa restringía a la mujer a la calidad de “santa”, por ende, la mujer no tenía ni conocía ni debía aspirar a sensaciones conscientes de placer.Así, la obra muestra cómo la sexualidad es tratada con frialdad y desde una mirada exclusivamente cientificista: la histeria se origina por “jugos” en el útero que se deben evacuar con la ayuda del vibrador. La unión de sexo y amor es algo velado. La esposa del Dr. Givings acaba de tener el primer bebé de su matrimonio, sin embargo, la relación con su esposo, abocado a curar la histeria de otras mujeres y hombres, no cuenta con la confianza de dos personas que se aman.
Muy agradable la puesta dirigida por David Carrillo, detallista y enfática en la importancia de manifestar el amor con plenitud.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Reseña de teatro
Viernes 11 de noviembre del 2011
LA FIESTA DE CUMPLEAÑOS
Una cotidianidad distorsionada. Lo único que sabemos del huésped es que es un pianista “fracasado”. La dueña de la pensión, por su parte, es una anciana con la ternura de una niña, servil y maternal, sin dejar de tener ciertos toques eróticos. En un escenario impecable que va llenándose de moho, la aparición de dos sujetos enternados desencadena el conflicto. ¿Quiénes son? Antes de la fiesta de cumpleaños organizada para el pianista, lo interrogan a solas como si se tratara de un fugitivo, un delincuente, un amante desertor. Ningún espectador podría afirmar o negar tales acusaciones; tal vez su único delito sea haber permanecido un año en la más absoluta abulia. Tampoco se sabe de dónde llegaron estos “agentes” enternados, si persiguen una causa justa o a quién obedecen. La ambigüedad y el absurdo hayan su origen, sobretodo, en la neutralidad de su carácter. Es un acierto de Chela de Ferrari, la directora, el no haberlos presentado siniestros desde el principio; la maldad asusta, pero más asusta el no saber. En la fiesta, por ejemplo, el momento más tenebroso ocurre al apagarse las luces, cuando solo reconocemos a los personajes por sus voces, y sus gritos.Así, la obra cuenta con cierto misterio que se mantiene hacia el final: el pianista es arrancado de su desidia, de la cómoda pensión, de su “fracaso”, pero sin poder hablar. El dueño de la pensión no pudo impedir que los “agentes” se lo llevaran, solo atinó a gritarle: “No dejes que te digan lo que tienes que hacer”.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Reseña de teatro
COSECHA (TRILOGÍA DE LAS ALTAS LLANURAS)

Un hombre que no puede renunciar a sus raíces, que nació en una granja y siente que lo más natural es morir en ella. Una esposa que lo ama pero no ama la granja tanto como él. Cosecha es una obra de personajes realistas, enfrentados entre sí. En un contexto en el que la experimentación teatral (en la dramaturgia y en la interpretación actoral) se ha vuelto un denominador común, una obra realista de personajes que no se enmarcan en una vivencia cultural cercana a la peruana, se torna por lo menos imprevista. De la obra, sin embargo, un espectador atento podrá rescatar ideas acerca de la vida aunque la experiencia estética no resulte tan atractiva. El escenario no se mueve ni se manejan mayores efectos de luces en los tres cuadros que representan la vida de este hombre en su juventud, en su madurez y en su vejez. Pero este estatismo está muy de acuerdo, precisamente, al estatismo del hombre. Y es que cuando uno ama una idea, una tierra, una persona, cumplir el sueño es permanecer a su lado. La cosecha será, entonces, una buena cosecha.
Lo que sí cambia son los actores que interpretan al hombre, otorgándole un rasgo personal particular en cada cuadro. Y un nuevo rostro que aún sigue mirando con amor la granja. Tal permanencia en el tiempo a pesar de los rostros es lo que llega a conmover: se percibe el sentido de lo trascendente. Lombardi quizá se ha preguntado a qué tipo de público está dirigida la puesta, una lástima sería que su formato limite a un público joven.
viernes, 28 de octubre de 2011
Reseña de teatro
Viernes 14 de octubre del 2011
HORMIGAS

La obra Hormigas, de Jaime Nieto, se presenta como un vórtice continuo de acciones en el que cada personaje descubre su ser inquieto sin enmascaramientos. Gertrudis parecía ser el espécimen celestial que salvaría, con su virginidad y su recato, a los demás miembros de la comunidad. Pero no, no se da la historia de amor en la que ella era la hormiga reina para Alejandro, la oscura fuerza del destino o la insania propia de todos los seres humanos termina atrapándola. A veces pasa, siempre pasa. Perdida ella, la degeneración es absoluta. Los personajes se vuelven seres errantes alrededor de un vacío perenne. Nada colma la existencia salvo el sinsentido. La obra postula desde eventos surreales e impredecibles, que no hay ninguna esperanza en este mundo moderno de sexo, dinero, locura. Además las drogas y la música nocturna. El DJ y su bar “a donde todos vienen a morir un poco”. Frágiles como hormigas somos cuando, como a ellas, se nos borra el “caminito”.
domingo, 16 de octubre de 2011
CARTA AL AMIGO PUQUIANO
“No olvido los formidables días que pasamos juntos en esa nuestra santa tierra, cuando me auxiliaste a hacer el estudio de la Sequia”, así comienza la carta que José María Arguedas mandara el 20 de octubre de 1966 a su amigo puquiano Demetrio Ramírez. Un hombre que a sus 90 años tampoco olvida; al contrario, los recuerdos del amauta aparecen tan vívidos en su memoria como los de aquel día en que, por primera vez, un automóvil surgía por la reciente inaugurada carretera del pueblo ayacuchano de Puquio.
Los indios comuneros puquianos construyeron 150 km de carretera en tan solo 28 días; mientras Arguedas se convertía en testigo clave de esa fuerza desplegada, Don Demetrio, a sus cinco años, se escapaba del patio de su casa para ver la maravilla de marca Hudson, color plomo, cuya bocina sonaba como un burro: "¡qué feria ni feria!, ¡qué fiesta ni fiesta!, ¡eso era gente!". El pueblo entero observaba el automóvil entre empujones.
Conocimos a Don Demetrio Ramírez en Puquio, pero nuestro itinerario arguediano comenzó antes. Fuimos tres los sanmarquinos interesados en recoger parte de los pasos de Arguedas por la sierra central: Gustavo Gutiérrez, comunicador social, Sergio Ccencho y María Inés Vargas, de literatura. Nos conocimos en el Teatro Universitario hace algunos años y compartimos el interés por la obra de Arguedas, al punto que hace poco se realizó, junto a otros compañeros, un performance denominado Kachkaniraqmi, basado íntegramente en sus textos. Kachkaniraqmi se presentó en La Casa de la Literatura, al inaugurarse la exposición por el centenario del natalicio de Arguedas.
Puede convertirse en un estimable circuito cultural lo que llegamos a denominar “ruta Arguedas”. Ya nos habíamos informado que en San Juan, el pueblito donde el amauta vivió de niño, era muy difícil encontrar un hospedaje o transporte; por ello, la parada debía ser en el distrito de Lucanas. Allí alquilaríamos un taxi, pero ¿dejar nuestras cosas en el auto mientras bajamos a reconocer los escenarios del cuento "Agua"? Nos habían informado, también, que no habría ningún peligro pues en dichos pueblos ayacuchanos, a pesar de la violencia vivida, no hay maldad o, en palabras arguedianas, no hay rabia en los corazones. Contratamos a Virgilio, un excelente taxista-guía que nos llevó en su auto hasta las profundidades infernales del cerro Chitulla. Sí, Virgilio fue nuestra Beatriz.
Y nuestro mejor mapa, el cuento “Agua” de Arguedas:
"— ¿Y Chitulla? A su barriga seguro entran cuatro Kanraras.
Los indios miraban a uno y otro cerro, los comparaban, serios, como si estuvieran viendo a dos hombres (…) Las quebradas de Viseca y Ak’ola contestaban desde lejos el relincho de los comuneros.
—Viseca grita más fuerte.
— ¡Claro pues! Viseca es quebrada padre; el tayta Chitulla es su patrón; de Ak’ola es Kanrara nomás.”
No es exagerado lo de “profundidades infernales”. Al pie del cerro Chitulla hay socavones de una antigua mina; el cerro, receloso de los tesoros extraídos por hombres desagradecidos, ha hecho morir a varios con convulsiones y emanando sangre por la boca. Para acercarnos con respeto, nos aconsejaron ofrecer un tinkachu o pagapu. Fue lo primero que hicimos al llegar a la Hacienda de Viseca, ubicada a orillas del río Viseca y al pie del Chitulla. En sus tobillos –es una montaña imponente–, le ofrecimos vino, hojitas de coca y cigarros.
Hay iniciativas municipales para poner en valor la Hacienda de Viseca. Ahora luce abandonado este lugar donde Arguedas se iba a jugar de niño. Virgilio nos explicó que el techo de una de las habitaciones se ha reconstruido hace poco, que la total reconstrucción y la apertura de la hacienda como una casa-museo es algo que él espera pues le han pedido hacer esta ruta ya varias veces. Recorrimos el pueblo minero de Uteq, que Arguedas cariñosamente llama Uteqpampita, y luego el morro de Santa Bárbara, ahí donde al final del cuento “Agua” el niño Ernesto grita, mirando al tayta Chitulla: “¡que se mueran los principales de todas partes!”.
Ya en San Juan, nos dirigimos a la casa de la madrastra. El dueño nos explicó: "Arguedas vivió aquí pero esta no es su casa". Sin embargo, el patio está adornado con motivos del centenario. El dueño ha recibido visitas hasta de japoneses, y el interés que tiene la casa lo ha impulsado a conservar ese patio aunque no cuente con ningún apoyo municipal. El pueblito de San Juan luce tranquilo y apocado, tal vez como lo retrata Arguedas en su cuento “Agua”, con el mismo revestimiento interior aunque las columnas de la plaza se hayan derribado hace años. Antes de despedirse, Virgilio nos dejó en el paraíso: Puquio. No porque sea el lugar más modernizado, sino por la vivacidad pacífica de las personas y, sobretodo, porque allí conocimos más de Arguedas que muros, patios, ríos o montañas: su gente. Para empezar, la entrañable amabilidad de Don Demetrio Ramírez sumada a la de sus hijos Raúl y Serafín, quienes después de contarnos sobre Arguedas y mostrarnos la carta, refrescaron nuestras gargantas con el licor dulce de la cerveza y la amistad. Don Demetrio nos contó que tenía un montón de cartas y postales de Arguedas, pero que en los años de conflicto los tuvo que quemar para no ser sorprendido con ellas en el “rastreo”, ser apresado, despojado de sus hijos y tal vez desaparecido. La carta que nos mostró fue la única sobreviviente. En ella, Arguedas solicita a su amigo puquiano albergar a los doctores franceses Chevallier y Piel, quienes estudiarán los despojos de tierras que los mistis ejecutaron a los comuneros para conformar las grandes haciendas, a inicios del siglo XX.
La fuerza y la generosidad están en Puquio, tal como lo señalara Arguedas, a pesar de los muchos años transcurridos. ¿Cómo llegamos a Don Demetrio? Gracias a la gente. La muchacha que nos vendió los pasajes a Andahuaylas (donde teníamos nuestro próximo destino), nos presentó a un profesor quien a su vez nos habló de Don Demetrio; la muchacha llamó a alguien por teléfono y luego dijo "sí está en su casa, visítenlo".
La cordialidad, sin embargo, no exime a los puquianos de un mea culpa al no recordar los huaynos antiguos que Arguedas grabó. En la Peña Kuyayqy Puquio sucedió así cuando pedimos que tocaran alguno de esos huaynos, el maestro de ceremonias declaró el mea culpa: “Y nos preguntan muchos temas de José María Arguedas, pero hay cositas que nosotros, a pesar que somos puquianos, no lo sabemos, hay una incógnita interesante que vamos a tener que estudiarlo.”
Puquio fue el paraíso porque, además, logramos vivir en carne propia la Fiesta del Agua o de la Sequia, la fiesta que Arguedas contempló. El ritual de los auquis o sacerdotes, los juegos escénicos de los llamichas con los negritos, la destreza de los danzantes de tijera, el vigor de los músicos y las melodías del violín y del arpa, el baile de los hombres y mujeres haciendo retumbar el suelo del mundo. Arguedas, ¿el telúrico?, no; Arguedas el que conoció el valor de la vida original.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Reseñas de teatro, dos obras dos!
Viernes 16 de setiembre del 2011
LOS GIGANTES DE LA MONTAÑA
En su obra inconclusa, Los gigantes de la montaña, Pirandello plantea el conflicto entre el artista teatral y la sociedad, en el momento de crisis que significó la gran acogida del cinematógrafo. La propuesta que nos presenta Carlos Riboty soslaya o, mejor dicho, sobrepone a esta crisis, ya superada, un nuevo trance: la aceptación o comprensión de lo indígena. Como él mismo confiesa, ha seguido experimentando en la construcción –o intento de conclusión– del texto original, que en sí mismo ya es metafórico, onírico y experimental.

¿Lo indígena se relaciona al arte actoral? En el argumento, los actores de la compañía han emigrado hasta la montaña para poder realizar una obra teatral, pero ahí se encuentran con los “gigantes”, nunca aparecen pero pueden llamarse incomprensión y censura. En ese sentido, que lo indígena sea lo que se confronte a ese tácito “gigante de la montaña” no es algo tan descabellado. Pero esta conclusión es solo superficial.
Después de un arduo entrenamiento, el actor es capaz de transmitir verdad con su única herramienta: su propio cuerpo. Ahí reside su arte. El indígena, en sus ritos y ceremonias origina una verdad ancestral, mítica. Ambos aprecian de forma similar la fuerza natural, la fuerza del cuerpo, la fuerza de la vida. He ahí la conclusión profunda que justifica el interesante y agradable trabajo de Riboty, donde destaca la actuación de Rocío Antero-Cabrera.

Viernes 30 de setiembre del 2011
CRIADERO, INSTRUCCIONES PARA (NO) CRECER
Una de las cosas interesantes que tiene Criadero es el haber identificado un nuevo estereotipo femenino: la mujer maravilla. Se trata de aquella que quiere hacerlo todo y siente el deber de serlo todo. Sexy, exitosa profesionalmente, buena madre, idónea ama de casa, seguir hermosa, no descuidar a la pareja, etc.
Las historias se arman desde las experiencias personales de las tres actrices, que en buena cuenta son los testimonios del prototipo de “mujer maravilla” que cada una se formó. No hay acción dramática ni personajes en un sentido estricto, asistimos a la narración teatralizada de cómo las actrices fueron criadas y luego cómo criaron.
La obra se nutre con abundante escenografía, elementos que plásticamente la sostienen. Música en vivo, imagen y video. Es vistosa como una performance, con un momento de clímax en el que se declara a veces quisiera escapar y la misma directora entra a bailar en escena. Las historias son tiernas en sí mismas, un niño siempre es tierno y el amor filial da de lleno en el sentimentalismo.
Así, De Althaus expone nuevamente el tema de la maternidad como algo crucial en la vida de la mujer. En este caso, en la vida de aquella que pretende ser una mujer maravilla. La maternidad es algo que una aspirante a mujer maravilla tiene que perdonarse. Ojalá De Althaus nos sorprenda con una nueva temática en su próxima entrega y esquive, en lo posible, la peligrosa tentación de caer en lo trillado.
sábado, 24 de septiembre de 2011
Reseñas de teatro, dos obras dos!
Viernes 26 de agosto del 2011
POR ACCIDENTE
Por accidente es una obra de hombres. Los seis personajes, interpretados todos de forma brillante, nos muestran el universo masculino con la inevitable presencia de la mujer como algo inmanente; vemos al criollo peruano actual debatirse entre el honor, el fracaso y la soledad.
En la realización también podemos reconocer que las coordenadas sociales han cambiado.
Un “cholo” puede conducir un auto de lujo. Un “blanco” maneja, en cambio, un auto destartalado. Tras la accidental colisión que sufren ambos personajes, no se sabe quién choco a quien en aquella madrugada, a pesar del vigilante nocturno (o guachimán), del taxista cincuentón y del transeúnte gay que fueron testigos del accidente.El auto, símbolo de poder predominantemente masculino, está ahora abollado. Tras de la magulladura, una mujer, “la mamá de mi hijo que me ha dicho chau”, “mi novia sanisidrina a la que quise impresionar con el auto de mi papa”. Un último personaje, el agente de seguros, es el hombre demiurgo que ordena el mundo.
Dirigida y escrita por Marisol Palacios, en lo último con la valiosa colaboración del actor y también director Alfonso Santisteban, Por accidente es una creación femenina que trasciende su género y es capaz de hacernos identificar en escena los valores masculinos sin la necesidad de personajes estereotipados: ni “galanes” ni “machos”, se nos revela que el hombre siente, de verdad siente.

Viernes 2 de setiembre del 2011
PEQUEÑAS INTERRUPCIONES
Dino y Ugo Ploh esperan noticias de su padre de 90 años que ha ido a la guerra. Simona, el cartero, con todo el aspecto lúdico de un arlequín, trae cartas desde la guerra. Pero estas cartas están en blanco. Empiezan las preguntas, ¿un hombre de noventa años a la guerra?, ¿no se está hablando acaso de otra cosa, una distancia que todos conocemos pero ninguno puede decir haber experimentado, acaso el más allá de la muerte?

Hasta que esto no termine de aclararse, cierto tedio se origina en el espectador que no entiende lo que está pasando. O que simplemente no está acostumbrado a las obras dramáticas que no tienen su referente en lo “real”. El primer cuadro, por lo tanto, desconcierta. El segundo cuadro es la imagen sublime de Ugo Ploh sobre la barca, con un árbol como velero. Habla a un almirante y ve leones sobre el mar, les dispara. Guerra. Esa imagen, escénicamente exquisita, nos encamina ya hacia el sentido. El segundo cuadro es el extravío dentro de la materia de los sueños, marca un hito entre lo onírico y lo que entendemos como real en la obra: Ugo Ploh irá a la guerra.
Así, en el tercer cuadro se abre paso al phatos, a lo que se siente sin explicaciones racionales, al clímax donde Dino Ploh enumera palabras una tras otra sin sentido. Y sin embargo, es aquí donde el espectador acentúa su capacidad de conmoverse, porque en el fondo entiende el absurdo de nacer solo para morir. ¿Por qué no realizar pequeñas interrupciones a esa línea tan fija? Interrumpir al almirante, al jefe, al gran otro, a Dios.
martes, 23 de agosto de 2011
Reseñas de teatro, dos obras dos....!!!
viernes 12 de agosto del 2011
EN LA JUNGLA DE LAS CIUDADES
Queda solo este fin de semana para asistir a la experiencia avasallante que es En la jungla de las ciudades, puesta dirigida por Gisela Cárdenas e interpretada por un gran número de actores.
La obra es una de las primeras escritas por Bertolt Brecht, donde aún no aplica su concepto de teatro épico, tan crítico de la cuarta pared. Pero, como es esencialmente Brecth, no conmueve corazones sino cerebros, no hay tragedias individuales sino sociales, en las que el hombre cifra su existencia solo en pro a su vida comunitaria con otros hombres.
El chino pero exitoso capitalista Schlink reta al humilde trabajador resignado con su condición, George Garga. ¿Qué pasa cuando Garga es obligado por Schlink a no resignarse, a recibir como un regalo su fábrica de telas con todas las utilidades y propiedades? Ya no se trata solo de dinero, sino de integridad, de mantenerse en pie.
Acierta Gisela Cárdenas al no pretender hacer una versión de época de la obra. Los vestuarios y el escenario, que fluctúan entre lo de antaño y lo moderno irreverente, se vuelven una conmoción a los sentidos. Infatigable de principio a fin, incluso el intermedio es una sorpresa más, tal vez un poco exagerada. Algunas actuaciones dejaron que desear, algunos manejos de voz pudieron ser mejores. Pero Lucho Ramírez en el papel de Schlink es de lo más memorable. Así como el final, donde Cárdenas critica, a su manera, esa dichosa cuarta pared.
viernes 19 de agosto del 2011
ENTONCES ALICIA CAYÓ
Personajes entrañables, actuaciones idóneas, escenografía impecable, pero en Entonces Alicia cayó hay algo que no termina de cuajar. No se trata del tema de la paternidad, o de la maternidad, para ceñirnos con más propiedad a la trama de la obra, pues son tres mujeres las que se enfrentan a esta situación crucial en sus vidas. Alba, de 50 años, una famosa cantante que no tuvo hijos por decisión mutua con su esposo, descubre que él sí embarazó a su amante. Daniela, de 45 años, una dramaturga que hace una versión de Alicia en el país de las maravillas junto a su inquieta hija de 15 años, Paz. Y Alicia, una mujer de 40 que quiere embarazarse desesperadamente antes de cumplir 41 al día siguiente. Todas ellas están hospedadas en el hotel "Wonderland". Y todas sus historias son agradables, divertidas e interesantes, sobre todo al desarrollarse en escenas simultáneas, un buen efecto teatral.
Pero lo que no termina de cuajar o vislumbrarse es la directa alusión que se hace a la obra de Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas, en el título. A pesar de que una protagonista se llame Alicia, a pesar de que el esposo de Alba, Basilio, tenga una barba de conejo, a pesar de Wonderland, de la puertita del minibar que alude a cuando Alicia se agiganta, de la
obra que trabaja la dramaturga, etc. Estos detalles no transmiten el sentido de aventura mágica y lúdica que guarda cualquiera que ha leído o visto de alguna forma la obra de Lewis Carroll. Lo que nos ha querido entregar Mariana de Althaus es una metáfora, la del hoyo en el que cae Alicia como el hoyo en el que caen estas tres mujeres. Aquí la trama entra en conflicto con el referente bibliográfico: ¿qué relación tiene el tema de la maternidad con Alicia en el país de las maravillas? ¿únicamente que las protagonistas son mujeres? ¿La obra de Althaus seguiría siendo la misma si le quitáramos esos detalles sobrepuestos que justifican a fuerza el bonito título? Sí. La dramaturga pudo estar adaptando otra obra, Basilio pudo ser moreno, el minibar un bar normal, Alicia llamarse de otra forma, etc. Alicia en el país de las maravillas no deja de aparecer como un pretexto que básicamente da motivos escenográficos. Salvo, la atractiva puerilidad de Paz y el comportamiento desesperado (“voy a llegar tarde”) de Alicia, en relación a llegar tarde al embarazo.
Entonces Alicia cayó ganó el tercer concurso de dramaturgia del Británico. Los que vimos la imagen promocional, donde salen las tres protagonistas sosteniendo una llave gigante, esperábamos ver esta llave en la obra, o que se le hiciera justicia a lo que evidentemente sugería. La llave "mágica" nunca salió, país de las maravillas tampoco. Acá, Althaus nos da otra metáfora, en sus propias palabras: “País de las Maravillas, aquel estado del alma en el que aparecen las posibilidades, la ilusión, la sabiduría”. Si Lewis Carroll ya entendía su país de las maravillas como una metáfora, en Entonces Alicia cayó asistimos a la metáfora de la metáfora. La temporada va hasta el 12 de setiembre en el Teatro Británico (Jr. Bellavista 527, Miraflores).
domingo, 29 de mayo de 2011
NO SOY NEUTRAL
No nos preparan para estos momentos en la sociedad individualista, no tratan de esto los libros de superación personal, no habla de esto el liderazgo, porque todas las recetas y fórmulas de éxito que han proliferado pueden reducirse a una sola fórmula: potencializa tus energías y empuja con ellas sin pensar en los demás. Parece una buena fórmula, pero encierra la posibilidad del miedo cuando “mis fuerzas” fallan, cuando siento que si me quitan mis seguridades personales, mi “vida de éxito” se derrumbará. Y eso me hace débil, a pesar de la fuerza aparente que me da el bienestar personal que haya podido conseguir.
Los sicólogos y estudiosos de la personalidad que asesoran a los candidatos en épocas de elecciones tratan de identificar estas debilidades en los electores para erigir a partir de ellas las posibilidades de triunfo de sus asesorados. Son muchos los intereses que están en juego y copiosas las ganancias que se obtendrán de acceder al poder, así que éste más que el servicio a la nación y a su crecimiento, se convierte en el bastión que hay que defender cuando se le detenta o que hay que propiciar lo ocupe el que más conviene a nuestros intereses. Es entonces que la numerosa masa ciudadana que vive en los sectores llamados populares es requerida porque aportará el invaluable voto que asegurará la continuidad “legal” en el poder de los poderosos -no por casualidad así llamados sino porque ha mucho que detentan el poder para su beneficio.
Ante esta dicotomía no caben neutralidades: se está con uno u otro. No hay razón objetiva que me lleve a votar en blanco porque no creo en nadie. No obstante lo evidente de los extremos (mayoritario y empobrecido uno y enriquecido y minoritario el otro) no se dividen bruscamente, encierran un sector llamado clase media que fluctúa su pobre-riqueza o su rica-pobreza sin llegar a identificarse con estos extremos que lo limitan. Y como es propio del deseo de bienestar, esta clase media pugna por acercarse a los estratos opulentos aunque sea para recoger las migajas de su banquete, servirles de mayordomos, gozar de sus prebendas, alejar sus narices del olor detestable de la pobreza, a la que sin embargo deberá recurrir en época de elecciones porque su voto es el que finalmente decidirá.
La cuestión en realidad debería ser de fácil solución si las mayorías fueran un bloque, pero una de las estrategias nefandas de los poderosos es la de mantenerlos divididos o corromperlos con el partidarismo o la limosna, con el pequeño poder o la demagogia. Hasta han llegado a crear guetos en los que mantienen dentro de cierto mínimo bienestar a sus futuros electores en una versión actualizada del pan y circo romano, traducidos en óbolos de “víveres” y contratación de artistas o deportistas desclasados. Y es a esta altura en que los que elegimos el arte como medio de lucha por la supervivencia, que de todas las artes optamos por el teatro, debemos decidir para qué hacemos teatro. Porque los motivos pueden ser personales, íntimos, propios, pero no se puede decir lo mismo de la pregunta para qué hacemos teatro, porque los fines de las profesiones siempre son sociales. Hay un comportamiento ético en toda profesión que obliga a ponerla al servicio de la sociedad. Claro, ya hemos dicho que esta sociedad está sectorizada, estratificada, dividida y como tal tendremos que elegir entre sus extremos o colocarnos en la cómoda, neutral y fluctuante posición intermedia porque “aquí sólo se viene a hablar de teatro, pero no de política” y pronto dirán “aquí se viene a hablar de teatro pero no de la vida”. Y hablarán del teatro, el arte de la participación y del compromiso absoluto con los problemas sociales y existenciales del los seres humanos, como de un lugar deodorizado, pasteurizado, ajeno al dolor humano, desarraigado, indiferente.
Amigos míos, estos son días en que la neutralidad es cobardía. Dicen los sicólogos asesores que la clase media peruana es timorata y acomodaticia y que basta asustarla porque prefiere la corrupción siempre y cuando no se toquen sus intereses. Siempre sentí que la gente de teatro no era así.
Una mafia está pronta a ocupar el poder en el Perú y ha convencido a muchos de que no volverá a ser igual. No es posible entonces quedarse callado, neutral. Los viejos deberemos salir del casillero mental de nuestras ventajas (que nos hace avaros para conservarlas), los adultos plenos deberán analizar dónde están ubicados verdaderamente (sin falsas ilusiones arribistas), los jóvenes debieran simplemente ser jóvenes y se agruparán donde sus ideales los coloquen, pero, ay, también se han encargado de atemorizar y deformar a la juventud con falsas alarmas, con miedos infundados. Nunca fueron más desinformantes y deformantes que en este momento de nuestra historia los medios de comunicación. Eso es lo que nos hace un país sin memoria, porque vivimos satanizando las Comisiones de la Verdad, porque tenemos un sector de periodistas venales que decidieron servir -y servilmente- a las ambiciones de los propietarios de los medios para los cuales trabajan. Judas conscientes que venden la libertad del pueblo por treinta dineros. Ellos azuzan el temor y la ambición de los timoratos y acomodaticios y desconciertan a los jóvenes a través de sus familias atemorizadas y desde su silencio culpable de la verdad. Tal vez se recuerde en tiempos mejores este momento como el más infame de nuestra historia porque nunca tantos se juntaron para propiciar el triunfo de la ignominia y la corrupción.
Recuerdo que alguna vez vi la misma sonrisa de Keiko Fujimori en su padre el delincuente Alberto Fujimori. Cómplice de sus fechorías, dejó que enloquecieran a su madre y prefirió la vida muelle de palacio y una educación foránea pagada con dinero robado a las arcas del país. Mucho se ha hablado de ella en estos días en que lucha por tener las llaves de las celdas de sus cómplices para liberarlos. Los cadáveres de los mártires de la Cantuta, de los Barrios Altos, que no se nombran ya, me dicen que no puedo ser neutral y porque no lo soy, les escribo esta carta como hombre de teatro que respeta su profesión y la ejerce con todo su conciencia política por la dignidad de los peruanos.
Fraternalmente
ernesto ráez mendiola
hombre de teatro peruano
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FRATERNALMENTE
Ernesto Ráez Mendiola
Jr. Huayna Cápac 1143-406
Lima 11 (Jesús María)
Tel. 423 8865
INGRESA:
http://elconsueta.blogspot.com
http://www.arteducacion-consueta.blogspot.com/
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El montaje que el Taller Patacalata ha hecho de "La multa" (Sergio Arrau) se presentó hoy en el Asentamiento Humano Oasis de Villa El Salvador, con un intenso olor a tierra, una neblina humeda y fria comunicando ansiosa ese olor pristino, casitas de madera alrededor de la losa de cemento cubierta de tierra, niños sentados sobre la losa en torno al espacio que marcaron los actores de la obra, mujeres, muchas mujeres, una de ellas con un bebe de 15 dias de nacido en los brazos, hombres de presencia vigorosa, Oasis es así, tiene mucha riqueza material, real, viva, no se vive en abstracciones, ni en el deseo, se vive en el olor de la tierra, en casitas de madera que ni siquiera tienen baño, en los brazos de una comunidad que me hace ser sin necesidad de más, un niño de 15 dias de nacido. Siento que cuando vote este domingo voy a votar no por mí sino por todos los Oasis del Perú.
