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viernes, 13 de septiembre de 2013

Tierra plana

Un recorrido nocturno a propósito de un poema.
Un poema a propósito de la vida.
La Plaza San Martín de la ciudad de Lima.
Y el hombre que simplemente baila.



"Tierra plana", del poemario Cura de sueño de Gimena Vartu.


miércoles, 28 de agosto de 2013

Tenía que pasar...

El inescrutable paso del tiempo, como dice un buen amigo. A lo que yo respondí con este videito.

 

jeje.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

¡Soy inocente!

Chicas -incluida José-, las acompañare de todas maneras este jueves pero lamento que no podre tomar mucho porque acabo de recibir una noticia que cambiara mi vida para siempre: estoy embarazada!!! SIIIII!!!! van a ser tías!!!!!!! :) tendré que limitar el alcohol, PERO NADA MAS!!!, porque estoy muy antojosa y como lo que sea que mire, además aun esta chiquito así que me puedo seguir moviendo para bailar. No me pregunten quien es el papa, es lo de menos, ya hubo una María cuyo hijo se lo atribuyeron al espíritu santo, porque yo no? Nos vemos el jueves, piden sus deseos de año nuevo tocándome la pancita!!!

ines maria.


Querida Txxx!, este es un mensaje importante, quiero que seas la primera persona que se entere de esto: he decidido volverme lesbiana al 100%, es q ahora q estoy sola me fijo en hombres y mujeres y es un poco desconcertante, por eso he decidido concentrar todas mis atenciones e intenciones en ese género tan maravilloso con el que dios nos supo bendecir desde nacimiento, ¡qué mejor idolatría! no te parece?, lo primero que voy a hacer ahora que soy completamente lesbiana será buscar una por una a todas las mujeres que me gustaron alguna vez y conquistarlas :) Sera como una aventura, muy divertido. Ya soy lesbiana, Txxx, ahora no me pidas desvaríos como que me quede con una mujer no mas! en la variedad está el gusto!
Te llamo, o llámame cualquiera de estos días para ir a un bar que conozco donde podemos hacer cacería, mil besos!

ines maria.


Querido Gxxx, me siento muy mal por todo lo que ha pasado entre nosotros, me gustaría salir un día a conversar sobre ello, y que me propongas matrimonio otra vez, no sé, tal vez si me lo repites varias veces me voy haciendo a la idea, en verdad necesito alguien que me quiera -como toda mujer, estoy desesperada porque un hombre me ame-, cualquiera, por eso pienso que está bien, que puedes ser tú, además has sido uno de mi mejores amantes :), vayamos al cine te parece?, me propones matri de nuevo y luego me presentas a tu mamá.
call me!

ines maria.


HOLA Mxxx!, no te molestes pero he hablado con tu novia, CON TU EX NOVIA, y le he dicho que ya no se interponga entre nosotros, me insulto, me dijo fea, maldita, zorra!, yo le dije enana chueca y glotona -como si fuera la más alta jajaja- bueno en fin, la cosa es que está de acuerdo, ya no te va a buscar más, no te llamara mas, ¡por fin nos dejara libres para vivir nuestro amor! :) alégrate!
llámame pronto para ir a la playa, a ver si regresando nos quedamos por ahí para un "uno al paso" y alquilamos un "pornosotros", mil besos!

ines maria


Te decía, queridísimo Axxx, que estaba pensando en lo nuestro. ¿Porque no formalizamos de una vez? No te lo había dicho antes, es algo muy delicado, la verdad es que de chica tuve tuberculosis y parece que ahora me ha regresado con fuerza por todo el humo que inhalo en el bar donde trabajo, tu sabes, estoy tose y tose. Tengo miedo de ir al médico pues quizá me dice que me queda poco tiempo de vida, si es así esta sería mi última celebración de año nuevo. Mi mayor sueño sería no estar soltera para entonces, sería una moribunda soltera, nooooo!!! Bueno, me avisas, besos!

ines maria.


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Bromitas que hice el año pasado, en esta ocasion tan permisiva, ¡Feliz día de los inocentes!

(qué rápido ha pasado un año)

El mundo es dulcemente absurdo...

jajajajaja!!!!

Entiéndase bien,

mi risa no es "cachacienta" ni vulgar, es carnavalesca :D

domingo, 11 de diciembre de 2011

Reseña de teatro

Mañana es la última función de esta hilarante obra, con un elenco de lujo en el renovado Teatro Larco de Miraflores, bajo la dirección de David Carrillo. Para los que recién se enganchan ;) estas son reseñas que se publican en el diario La República, como ha habido varios cambios en el periódico, que ahora luce un remozado nuevo diseño por sus 30 años, no se ha podido seguir la regularidad de una reseña cada dos viernes. Con los nuevos aires del año venidero esperamos que vuelva la regularidad y que vengan más reseñas, porque eso significa más teatro en nuestra ciudad!!!
Y AHORA QUE NUESTRO MINISTRO DE CULTURA ES UN HOMBRE DE TEATRO, QUÉ MEJOR!!!

Martes 6 de diciembre del 2011
EN LA OTRA HABITACIÓN (O LA OBRA DEL VIBRADOR)
En Nueva York del año 1880, el Dr. Givings, científico, utiliza un aparato maravilloso para curar la histeria: un vibrador. La puesta de esta obra histórica, escrita por Sarah Ruhl y finalista al Premio Pulitzer 2010, origina la pregunta: ¿aún se tiene la impresión posfreudiana de que la histeria tiene como principal causante al sexo? En contexto de la obra En la otra habitación es el boom de histeria que atacó a las mujeres a finales del siglo XIX. Un ataque que, curiosamente, coincidía con el apogeo de la imagen femenina como “ángel del hogar”; esta visión inglesa restringía a la mujer a la calidad de “santa”, por ende, la mujer no tenía ni conocía ni debía aspirar a sensaciones conscientes de placer.
Así, la obra muestra cómo la sexualidad es tratada con frialdad y desde una mirada exclusivamente cientificista: la histeria se origina por “jugos” en el útero que se deben evacuar con la ayuda del vibrador. La unión de sexo y amor es algo velado. La esposa del Dr. Givings acaba de tener el primer bebé de su matrimonio, sin embargo, la relación con su esposo, abocado a curar la histeria de otras mujeres y hombres, no cuenta con la confianza de dos personas que se aman.
Muy agradable la puesta dirigida por David Carrillo, detallista y enfática en la importancia de manifestar el amor con plenitud.

viernes, 28 de octubre de 2011

Reseña de teatro

La alucinante experiencia de Hormigas, escrita y dirigida por Jaime Nieto, ultimo fin de semana, no se la pierdan!!!!

Viernes 14 de octubre del 2011
HORMIGAS


Extravagancia desde las primeras escenas, donde la bella Ana, con su bata de seda y sus sandalias de taco, es violentada por su esposo Tomás. Conflictos de dinero y sexo en primer plano. Por otro lado, la mente retorcida de Alejandro, hermano de Ana: él no solo colecciona hormigas, vive obsesionado con ellas, no trabaja ni estudia por ellas. Dinero, sexo, algo de locura. Luego, el atípico “criado” homosexual que ayuda a Ana a encubrir a su amante, un jovencito vividor con quien Ana despliega toda su sexualidad.
La obra Hormigas, de Jaime Nieto, se presenta como un vórtice continuo de acciones en el que cada personaje descubre su ser inquieto sin enmascaramientos. Gertrudis parecía ser el espécimen celestial que salvaría, con su virginidad y su recato, a los demás miembros de la comunidad. Pero no, no se da la historia de amor en la que ella era la hormiga reina para Alejandro, la oscura fuerza del destino o la insania propia de todos los seres humanos termina atrapándola. A veces pasa, siempre pasa. Perdida ella, la degeneración es absoluta. Los personajes se vuelven seres errantes alrededor de un vacío perenne. Nada colma la existencia salvo el sinsentido. La obra postula desde eventos surreales e impredecibles, que no hay ninguna esperanza en este mundo moderno de sexo, dinero, locura. Además las drogas y la música nocturna. El DJ y su bar “a donde todos vienen a morir un poco”. Frágiles como hormigas somos cuando, como a ellas, se nos borra el “caminito”.

domingo, 16 de octubre de 2011

CARTA AL AMIGO PUQUIANO

CRÓNICA DE UN RECORRIDO POR LA RUTA ARGUEDAS o de cómo conocimos a su amigo Demetrio Ramírez.

“No olvido los formidables días que pasamos juntos en esa nuestra santa tierra, cuando me auxiliaste a hacer el estudio de la Sequia”, así comienza la carta que José María Arguedas mandara el 20 de octubre de 1966 a su amigo puquiano Demetrio Ramírez. Un hombre que a sus 90 años tampoco olvida; al contrario, los recuerdos del amauta aparecen tan vívidos en su memoria como los de aquel día en que, por primera vez, un automóvil surgía por la reciente inaugurada carretera del pueblo ayacuchano de Puquio.

Los indios comuneros puquianos construyeron 150 km de carretera en tan solo 28 días; mientras Arguedas se convertía en testigo clave de esa fuerza desplegada, Don Demetrio, a sus cinco años, se escapaba del patio de su casa para ver la maravilla de marca Hudson, color plomo, cuya bocina sonaba como un burro: "¡qué feria ni feria!, ¡qué fiesta ni fiesta!, ¡eso era gente!". El pueblo entero observaba el automóvil entre empujones.

Conocimos a Don Demetrio Ramírez en Puquio, pero nuestro itinerario arguediano comenzó antes. Fuimos tres los sanmarquinos interesados en recoger parte de los pasos de Arguedas por la sierra central: Gustavo Gutiérrez, comunicador social, Sergio Ccencho y María Inés Vargas, de literatura. Nos conocimos en el Teatro Universitario hace algunos años y compartimos el interés por la obra de Arguedas, al punto que hace poco se realizó, junto a otros compañeros, un performance denominado Kachkaniraqmi, basado íntegramente en sus textos. Kachkaniraqmi se presentó en La Casa de la Literatura, al inaugurarse la exposición por el centenario del natalicio de Arguedas.

Puede convertirse en un estimable circuito cultural lo que llegamos a denominar “ruta Arguedas”. Ya nos habíamos informado que en San Juan, el pueblito donde el amauta vivió de niño, era muy difícil encontrar un hospedaje o transporte; por ello, la parada debía ser en el distrito de Lucanas. Allí alquilaríamos un taxi, pero ¿dejar nuestras cosas en el auto mientras bajamos a reconocer los escenarios del cuento "Agua"? Nos habían informado, también, que no habría ningún peligro pues en dichos pueblos ayacuchanos, a pesar de la violencia vivida, no hay maldad o, en palabras arguedianas, no hay rabia en los corazones. Contratamos a Virgilio, un excelente taxista-guía que nos llevó en su auto hasta las profundidades infernales del cerro Chitulla. Sí, Virgilio fue nuestra Beatriz.

Y nuestro mejor mapa, el cuento “Agua” de Arguedas:

"— ¿Y Chitulla? A su barriga seguro entran cuatro Kanraras.

Los indios miraban a uno y otro cerro, los comparaban, serios, como si estuvieran viendo a dos hombres (…) Las quebradas de Viseca y Ak’ola contestaban desde lejos el relincho de los comuneros.

—Viseca grita más fuerte.

— ¡Claro pues! Viseca es quebrada padre; el tayta Chitulla es su patrón; de Ak’ola es Kanrara nomás.”

No es exagerado lo de “profundidades infernales”. Al pie del cerro Chitulla hay socavones de una antigua mina; el cerro, receloso de los tesoros extraídos por hombres desagradecidos, ha hecho morir a varios con convulsiones y emanando sangre por la boca. Para acercarnos con respeto, nos aconsejaron ofrecer un tinkachu o pagapu. Fue lo primero que hicimos al llegar a la Hacienda de Viseca, ubicada a orillas del río Viseca y al pie del Chitulla. En sus tobillos –es una montaña imponente–, le ofrecimos vino, hojitas de coca y cigarros.

Hay iniciativas municipales para poner en valor la Hacienda de Viseca. Ahora luce abandonado este lugar donde Arguedas se iba a jugar de niño. Virgilio nos explicó que el techo de una de las habitaciones se ha reconstruido hace poco, que la total reconstrucción y la apertura de la hacienda como una casa-museo es algo que él espera pues le han pedido hacer esta ruta ya varias veces. Recorrimos el pueblo minero de Uteq, que Arguedas cariñosamente llama Uteqpampita, y luego el morro de Santa Bárbara, ahí donde al final del cuento “Agua” el niño Ernesto grita, mirando al tayta Chitulla: “¡que se mueran los principales de todas partes!”.

Ya en San Juan, nos dirigimos a la casa de la madrastra. El dueño nos explicó: "Arguedas vivió aquí pero esta no es su casa". Sin embargo, el patio está adornado con motivos del centenario. El dueño ha recibido visitas hasta de japoneses, y el interés que tiene la casa lo ha impulsado a conservar ese patio aunque no cuente con ningún apoyo municipal. El pueblito de San Juan luce tranquilo y apocado, tal vez como lo retrata Arguedas en su cuento “Agua”, con el mismo revestimiento interior aunque las columnas de la plaza se hayan derribado hace años.




Antes de despedirse, Virgilio nos dejó en el paraíso: Puquio. No porque sea el lugar más modernizado, sino por la vivacidad pacífica de las personas y, sobretodo, porque allí conocimos más de Arguedas que muros, patios, ríos o montañas: su gente. Para empezar, la entrañable amabilidad de Don Demetrio Ramírez sumada a la de sus hijos Raúl y Serafín, quienes después de contarnos sobre Arguedas y mostrarnos la carta, refrescaron nuestras gargantas con el licor dulce de la cerveza y la amistad. Don Demetrio nos contó que tenía un montón de cartas y postales de Arguedas, pero que en los años de conflicto los tuvo que quemar para no ser sorprendido con ellas en el “rastreo”, ser apresado, despojado de sus hijos y tal vez desaparecido. La carta que nos mostró fue la única sobreviviente. En ella, Arguedas solicita a su amigo puquiano albergar a los doctores franceses Chevallier y Piel, quienes estudiarán los despojos de tierras que los mistis ejecutaron a los comuneros para conformar las grandes haciendas, a inicios del siglo XX.

La fuerza y la generosidad están en Puquio, tal como lo señalara Arguedas, a pesar de los muchos años transcurridos. ¿Cómo llegamos a Don Demetrio? Gracias a la gente. La muchacha que nos vendió los pasajes a Andahuaylas (donde teníamos nuestro próximo destino), nos presentó a un profesor quien a su vez nos habló de Don Demetrio; la muchacha llamó a alguien por teléfono y luego dijo "sí está en su casa, visítenlo".

La cordialidad, sin embargo, no exime a los puquianos de un mea culpa al no recordar los huaynos antiguos que Arguedas grabó. En la Peña Kuyayqy Puquio sucedió así cuando pedimos que tocaran alguno de esos huaynos, el maestro de ceremonias declaró el mea culpa: “Y nos preguntan muchos temas de José María Arguedas, pero hay cositas que nosotros, a pesar que somos puquianos, no lo sabemos, hay una incógnita interesante que vamos a tener que estudiarlo.”

Puquio fue el paraíso porque, además, logramos vivir en carne propia la Fiesta del Agua o de la Sequia, la fiesta que Arguedas contempló. El ritual de los auquis o sacerdotes, los juegos escénicos de los llamichas con los negritos, la destreza de los danzantes de tijera, el vigor de los músicos y las melodías del violín y del arpa, el baile de los hombres y mujeres haciendo retumbar el suelo del mundo. Arguedas, ¿el telúrico?, no; Arguedas el que conoció el valor de la vida original.







No sería descabellado institucionalizar una “ruta Arguedas” que pase la segunda semana de setiembre por Puquio, para que el visitante disfrute y aprecie la cultura andina en su más íntima expresión. Una ruta que luego pase por Abancay o vaya hasta Andahuaylas, como hicimos nosotros. En este último destino asistimos a la Feria de Andahuaylas, que abre los domingos y es la más grande del sur del Perú. Luego, dos hitos nos esperaban: la tumba y la Casa Arguedas. La municipalidad de Andahuaylas es la que más se ha preocupado por establecer el paso arguediano; la tumba yace en un complejo monumental ubicado en el centro de la ciudad y la Casa Arguedas ya se institucionalizó, entre otras dos que dicen también haber albergado al amauta. En aquella casa vivió hasta los dos años de edad, se presume, antes de irse donde la madrastra, en San Juan. Después de un emotivo encuentro con sus restos –y de aseverar con nuestra llegada lo señalado en el epígrafe: Llaqtaypiñam Kachkani–, la Casa Arguedas fue nuestro último lugar de visita; llegar ahí significó el fin de nuestra ruta pero también un retorno a lo que fue su punto de partida, un preciado retorno, cien años después.

miércoles, 6 de julio de 2011

Huidizo

I

-Gracias, señora, por haber cuidado las crías de mi gata que nacieron en su jardín. No sé por qué se le ha ocurrido parir ahí cuando nosotros también tenemos jardín, uno grande, espacioso, cómodo, al que ella ya estaba acostumbrada, supuestamente. Será que ha tenido vergüenza, es la primera vez que ella tiene gatitos y uno le nació muerto, seguro sintió ese incidente desde su instinto y no quiso darnos el triste espectáculo. Se fue con la barriga enorme, no volvió a aparecer, hace dos meses que la estábamos buscando. Muchas gracias, señora, de verdad.

Los gatos se hallaban dentro de un jardín rodeado de arbustos frondosos por sus cuatro costados. Vivían dentro de él saltando, jugando, sin ver más allá de los tallitos de madera y las hojas verdes que el viento movía, o sus patitas. Se encontraban tan acostumbrados a esos cuatro muros de naturaleza que el jardín se volvía una pecera en la que los habitantes juntaban sus narices a los límites del mundo. En este mundo no existía más que la mamá en un rincón, lamiéndose, y los hermanos alrededor, mordiéndose las colas.

-Oye, hermano… ¿cómo así los encontraste?
-Caminaba por ahí para visitar a un amigo y de repente escuché los maullidos, cuando me asomé dentro del jardín vi a la gata y saqué mi línea pues, la conchasumadre había parido ahí. La señora me dijo después que me llevara las crías y te llamé pues, así fue…
-Oye pero que raros están ¿no? Solo han pasado dos meses y parece que fueran gatos adultos.
-Sí, están grandotes…
-¿Será que la luz del sol recibida así directamente los habrá hecho crecer más rápido?
-Quién sabe.
-Todos los vamos a regalar, vamos a poner el letrero en la puerta de la casa y se los llevarán al toque, aunque pondremos “gatos”, no “gatitos”, porque están muy grandes, pero todos se irán… ve cargándolos a todos… ¡menos este! Con este nos quedaremos. Mira qué lindo color tiene, blanco de pelo largo, parece un gato persa con su carita achatada, los pelos de su cola larguísimos. Y su lomo de un turquesa prismático que refleja la luz, como la piel de los peces, con cada movimiento suyo la luz se refracta y de su pelaje turquesa se disparan rayitos de luz de una forma tan hermosa… cuánto pesa… pero qué lindo en mi regazo, qué lindo…

El hermano terminaba de recoger a los hermanitos cuando el gato de pelaje turquesa se desprendió del pecho de la hermana, posó las motitas de sus patas en el suelo y se fue brincando, casi volando, a un techo de tejas rojas que se encontraba cercano, luego se escabulló tras un árbol, tras la casa, podría decirse que en las nubes. Desapareció tan veloz, parecía no querer ser encontrado nunca más.

II

-¿Aló? ¿Aló, señora? Qué tal, le quería comunicar algo, usted nos dijo que quería quedarse con uno, el de pelo turquesa se escapó así que puede quedarse con un de color beige, ¿no? En serio se escapó, yo no me lo iba a quedar, era para usted, pero puede llevarse el beige, también está bonito… ¿no? Bueno, entonces tendremos que regalarlo por aquí no más. Gracias, de todas maneras, señora.
-¡Hermanaaaaa! ¡Hermanaaaaa!
-¿Qué pasó?
-Sube al tercer piso conmigo, tienes que ver algo…
-¡Qué cosa!
-¡Mira! Es el muerto…
-Se mueve… se mueve…

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Un par de videítos simpáticos :)

Chica yeye XD



CRYSTAL FIGHTERS "I LOVE LONDON" Lcaza!!!

martes, 26 de abril de 2011

No me emociona…

Nada emociona, nada en este limbo templado si el corazón no late fuerte, si estoy en un sitio quiero estar en otro, es como si hubieran entrado todos a la gran fiesta de los nervios y los colores sicotrópicos, de los sonidos después de un pitazo de futbol, y pégale bien fuerte a la pelota, a tu mujer, al pushing ball pélvico, a las historias hermosas de un dios sobre los cielos celestes que lloviznan de vez en cuando y qué rico sentir la garúa en tu cara, o bañarse con agua calientita, qué rico es cuando se besan, cuando la gente baila despreocupada, los hijos, qué hermoso el bebé en su cochecito, la comida en la boca, los pies en los zapatos… todos dentro de la fiesta de la vida y yo sentada como estúpida en el estacionamiento, dentro de un auto que ni siquiera es mío sino de alguien que también entró a la fiesta y me dejó sola conversando con el espejo retrovisor. Así las cosas. ¿Mi culpa? No lo sé…
-¿Qué haces tú para emocionarte?
-Ahora… converso contigo.
-¡En serio! Falta de emoción… ¿hay un término sicológico para definir ese estado?, debe haber, tú que eres sicólogo ¡dime!
-Sufres de gimenología
-¿Qué?
-Claro pues, estás sufriendo de gimenología y necesitas que te cure jajaja…

No me emociona tu chiste. Enamorada, recuerdos, mamá… vacío. ¿Es que acaso la vida gira en torno a eso, es acaso eso lo esencial? Mañana van a cocinar pepián de choclo, qué emoción, y el sábado fuimos al único castillo de Perú que queda en Chancay, qué emoción, qué bonito. ¡Si supieras que he soñado contigo, amigo!, qué locura. Y este fin de semana compartiré escenario con un grupo de rock peruano de los 80, sí, ¡con el grupo Río! ¿Puedes creerlo? "¡Qué emoción!" Una parte de mí quiere alzar la cabeza, abrir bien los ojos y sonreír. La otra parte soñó con dos brujas bastante ancianas y reilonas, estaban murmurando en la salita de espera de una tercera adivina mientras otra persona, tímida, calladita, que había llegado primero a la consulta de la bruja mayor, y que era yo, se asomaba nerviosa a los cuchicheos de ambas, con mucho temor de que las tres brujas juntas se conviertan en las moiras griegas para cortarme el hilo vital. Como sucedió con el cadáver que vi ayer.
¡Eso sí fue emocionante! Los carros se desviaban por orden de los policías, faltaba poco para llegar a casa así que me bajé. Y pude ver lo que impedía el paso de los carros: sobre la pista negra una mano luminosa por su palidez, parecía de cerámica –creada de barro; un poco más allá, inmensas bolsas repletas de bolsas, translúcidas y desparramadas como basura gritaban el suceso que las dejó en el suelo, igual que el cadáver. La mujer había sido cubierta con las mismas bolsas que recogía para ganarse el pan. La mano con que comía ese pan reposaba inútil en el suelo. Inútil también la mochila negra al costado de su cabeza, ni pertenencias ni almohada ni refugio en ese sueño. Me dijeron que la señora estaba embarazada, que después del accidente, en los quince minutos que tardó en ponerse completamente pálida, su vientre aún se movía.
La vida es un misterio que me abrumará siempre, no los temas típicos-tópicos- túmidos que utilizas para autoproclamarte poeta y decir “este es mi blog” con harta solemnidad. Tu enamorada, tus recuerdos, tu mamá… tu vacío, ¿a quién chu... le importa?

Mujer inconveniente de Liliana Felipe, jajaja cómo me emociona esta mujer!

jueves, 31 de marzo de 2011

"Te copio"

No sé si de verdad nos estamos comunicando, a veces necesito una señal más fuerte que las pautas argumentales que me planteas dentro de los sueños. El otro día sostenía una cabeza que sangraba mucho por una herida que tenía en la nuca, una herida que dibujaba un cilindro en su interior, una herida antigua que se ocultaba con un tampón de jebe que había resbalado de su posición funcional, lo que era la causa del gran chorro de sangre que se formaba por más que yo intentara detener el agujero chorreante con mis dedos.


¿Quieres más?


Antes de este incidente lamentable estaba a punto de hacer el amor con el dueño de la cabeza, después, claro, que me prometiera mucha ternura y mucho corazón en sus acercamientos, y que se disculpara hasta jurar en nombre de no sé cuantos dioses que me necesitaba de verdad y que la mujer con la que lo había sorprendido en una situación sospechosa, no hacía mucho, era en absoluto alguien insignificante. Habíamos estado frente a la computadora un rato, le estaba mostrando algunos escritos, fotos, recuerdos, retazos que justificaran mi frase “te quiero, está bien, no puedo negarlo”, que sintiera más culpa por su reciente infidelidad, “pero esto que acabas de hacer es imperdonable”. Sobre todo porque cuando abrí la puerta de esa habitación donde pensaba hallarlo dormidito, la tipa salió acomodándose la minifalda y el cabello suelto desordenado. ¿Qué hacía ahí? ¿Porqué lleva minifalda, acaso no estaba prohibido en esa fiesta? –aún así era verdad, bien simplona la muchacha, insignificante. Tanto que cuando salió ni se atrevió a mirarme a los ojos. Yo miro a los ojos para que sepan que ahí estoy. Pero sentada en el sillón, en el primer piso, poco antes de subir las escaleras y hallar esa escena tan desagradable, tenía una irrefrenable tendencia de sostener el cuello hacia abajo, y la mirada hacia mis piernas. ¡Nadie me había dicho que en esa fiesta estaban prohibidas las minifaldas! La anfitriona de la reunión me lo susurró al oído, “¿por qué, ah?” le pregunté. La fiesta estaba llena de menores de edad. Pasó un grupo por el sillón donde estaba sentada y no despegaron los ojos de donde yo también los tenía, qué incómodo, mejor voy arriba a cambiarme de falda, o mejor me pongo pantalón.


¿Un poco más?


Ahora la sangre no deja de chorrear, poco después que se acercara a darme un beso el tampón se desprendió, me asusté tanto con la sangre que cogí la cabeza y me la llevé escaleras abajo examinando de donde provenía. La anfitriona me ayuda, me dice que la herida es antigua… que no hay nada que hacer… déjalo morir, déjalo morir como a quien muere desde hace cuatro meses.


¡Más!


No sé si de verdad nos estamos comunicando. Si ha sido azar o si hemos escogido esto. Si revisas nombres inventados, si hablo para que me escuches tú. ¿Será posible que ni tú ni yo hayamos olvidado algo tan simple como ojos que miran para saber que estás?



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Canción de moda: Loba


lunes, 14 de marzo de 2011

Necesito dinero (última parte)

En el baño, la extraña mujer de pelo ensortijado llenó con agua un vaso sencillo que no tenía adornos ni tampoco la marca de fabricante. Roció al contenido pedacitos diminutos de algo que parecía vidrio y brillaba tanto como si fuesen cristales.

-¿Qué es eso?– preguntó Carmen.

-Lo usamos en Brasil…

Esperaron un momento observando dentro del vaso, hasta que alrededor de los cristales empezaron a crearse movimientos caprichosos que formaban tormentas, olas, remolinos y más signos de historia acuática. La adivina observaba muy atenta los cambios, elevando el vaso para mirar las profundidades del agua que se encontraba viva, agitada por una fuerza eléctrica. Su rostro, sin embargo, permaneció inmutable durante el proceso; cuando la materia dentro del vaso dejó de dar señales de variación en el movimiento puso éste sobre el lavatorio.

-Qué pena que estés tan cerca de tu muerte…

-¿Los tres remolinos que siguen ahí significan eso?

-Cuando ya no estés aquí ellos quedarán. No tardaron mucho en reaparecer… a eso me refiero.

-¿Reaparecer? No los vi cuando empezó a moverse el agua.

-Así sucede también al nacer…

-¿Por qué se siguen moviendo? ¡Me desespera!

-Siempre se han movido y nunca dejarán de hacerlo.

¿Tres remolinos? ¿Tres remolinos? El espejo no podía mentirle a Carmen, su rostro estaba desencajado y los ojos poseían una sombra roja indeleble; un insondable lastre vital se originó en la nuca, cierto dolor que hasta ese momento jamás le había pertenecido, un desbordante peso que fue depositándose en los hombros y en la espalda, el cuerpo, sabio como siempre, traspuso la tensión en nudos musculares que se generaban desde el esplenio derecho, viajaban por la escapula y se encrudecían en el trapecio: el lado derecho ardía. Pero no se iba a concluir el camino natural, no se iba a llorar delante de la desconocida ni permitirle a la intrusa con patrañas sobrenaturales arruinar el día felizmente planeado de una silenciadora de cuerpos. Fue moviendo lentamente su mano hasta topar el vaso que aún seguía cautivando con su íntegra magia, lo arrastró, lo arrastró hasta que cayó en la cavidad blanca estruendosamente.

- Es simplemente justicia, mueres porque matas.

- ¡Yo nunca he matado a nadie!

-Que te permitas hacer esto sólo demuestra que estás alejada del espíritu aunque creas lo contrario. Estabas cerca, tenías pautas dentro de ti, pero ahora se han evaporado, ahora estás hueca, obedeces a tu ser primario…

-¡No es cierto!

-Solo llenas tus intestinos.

-¿Hay más en la vida que eso, embustera?

Veo hacia la pared y no hay salida. Doy vueltas sobre mi cuerpo que es lo primero, una vez que muera no habrá nada, nada.... Me alejo, corro, ¡tengo que hacer el trabajo, eso es lo urgente!… Discúlpame por hacerte esperar, compañera, una loca enviada del cielo del infierno no sabía mi nombre pero me dijo que moriré pronto. Vamos rápido que por mi tontería se nos ha hecho tarde. Ya estamos en el taxi y ya puedo dejar de disimular ¿verdad? No soy una negociante con su bolsa de rafia azul y gigante, soy tu nueva cómplice, mi negocio necesita de manera imprescindible la bolsa pero para llenarla de algo concreto ahora que ya le vaciamos el aire. Cuando tengamos el bulto de verdad solo queda desaparecerlo, nada más. Pero no solo es por el dinero, son los ligamentos perfectos, las articulaciones tan maravillosamente diseñadas para el movimiento. Para ti es un simple trabajo, lo sé, pero para una escultora como yo… no sabes lo que esto significa para mí, poder apreciar en carne una mano, por ejemplo, ¿sabes cuántos huesitos y músculos debe tener una mano para poder moverse y reflejar una expresión vehemente aunque esté sin vida? El cuerpo es sabio, amiga, eso es lo que quiero representar en mi trabajo, el cuerpo es sabio, hace mucho tiempo plasmo ese concepto en materiales duros que perduren por toda la eternidad… aunque a veces me pregunto, amiga, ¿acaso hay eternidad?... Te miro el rostro, pareces cansada, hasta este momento vengo a conocer tu silencio, silenciadora. De todos modos, gracias por traerme. Llegamos, bien. ¿Ese es el tipo? Bien, que nos dé el adelanto, claro, son mil soles. ¿Dónde está el cuerpo? Oh, una dulce desnudez la de este hombre joven. Ya te conocen. Ya saben que no aceptas cuerpos con ropa, es más difícil deshacerse de ella, dices. Empecemos, enséñame por dónde cortar. Lo meteremos todo en la bolsa. Primero la cabeza…