domingo, 29 de mayo de 2011

NO SOY NEUTRAL

Hay momentos en la vida en que la neutralidad puede convertirse en una actitud culpable. Circunstancias que obligan a decidir por una opción sin atenuantes para eludirla. Son momentos graves en que debemos pesar nuestras decisiones con la más profunda convicción de que hemos eliminado el egoísmo, el miedo, la renuencia, en que más que nunca debemos anular todo resquicio de egolatría para pensar como un colectivo, como un ser nosístico, como un ser solidario.

No nos preparan para estos momentos en la sociedad individualista, no tratan de esto los libros de superación personal, no habla de esto el liderazgo, porque todas las recetas y fórmulas de éxito que han proliferado pueden reducirse a una sola fórmula: potencializa tus energías y empuja con ellas sin pensar en los demás. Parece una buena fórmula, pero encierra la posibilidad del miedo cuando “mis fuerzas” fallan, cuando siento que si me quitan mis seguridades personales, mi “vida de éxito” se derrumbará. Y eso me hace débil, a pesar de la fuerza aparente que me da el bienestar personal que haya podido conseguir.

Los sicólogos y estudiosos de la personalidad que asesoran a los candidatos en épocas de elecciones tratan de identificar estas debilidades en los electores para erigir a partir de ellas las posibilidades de triunfo de sus asesorados. Son muchos los intereses que están en juego y copiosas las ganancias que se obtendrán de acceder al poder, así que éste más que el servicio a la nación y a su crecimiento, se convierte en el bastión que hay que defender cuando se le detenta o que hay que propiciar lo ocupe el que más conviene a nuestros intereses. Es entonces que la numerosa masa ciudadana que vive en los sectores llamados populares es requerida porque aportará el invaluable voto que asegurará la continuidad “legal” en el poder de los poderosos -no por casualidad así llamados sino porque ha mucho que detentan el poder para su beneficio.

Ante esta dicotomía no caben neutralidades: se está con uno u otro. No hay razón objetiva que me lleve a votar en blanco porque no creo en nadie. No obstante lo evidente de los extremos (mayoritario y empobrecido uno y enriquecido y minoritario el otro) no se dividen bruscamente, encierran un sector llamado clase media que fluctúa su pobre-riqueza o su rica-pobreza sin llegar a identificarse con estos extremos que lo limitan. Y como es propio del deseo de bienestar, esta clase media pugna por acercarse a los estratos opulentos aunque sea para recoger las migajas de su banquete, servirles de mayordomos, gozar de sus prebendas, alejar sus narices del olor detestable de la pobreza, a la que sin embargo deberá recurrir en época de elecciones porque su voto es el que finalmente decidirá.

La cuestión en realidad debería ser de fácil solución si las mayorías fueran un bloque, pero una de las estrategias nefandas de los poderosos es la de mantenerlos divididos o corromperlos con el partidarismo o la limosna, con el pequeño poder o la demagogia. Hasta han llegado a crear guetos en los que mantienen dentro de cierto mínimo bienestar a sus futuros electores en una versión actualizada del pan y circo romano, traducidos en óbolos de “víveres” y contratación de artistas o deportistas desclasados. Y es a esta altura en que los que elegimos el arte como medio de lucha por la supervivencia, que de todas las artes optamos por el teatro, debemos decidir para qué hacemos teatro. Porque los motivos pueden ser personales, íntimos, propios, pero no se puede decir lo mismo de la pregunta para qué hacemos teatro, porque los fines de las profesiones siempre son sociales. Hay un comportamiento ético en toda profesión que obliga a ponerla al servicio de la sociedad. Claro, ya hemos dicho que esta sociedad está sectorizada, estratificada, dividida y como tal tendremos que elegir entre sus extremos o colocarnos en la cómoda, neutral y fluctuante posición intermedia porque “aquí sólo se viene a hablar de teatro, pero no de política” y pronto dirán “aquí se viene a hablar de teatro pero no de la vida”. Y hablarán del teatro, el arte de la participación y del compromiso absoluto con los problemas sociales y existenciales del los seres humanos, como de un lugar deodorizado, pasteurizado, ajeno al dolor humano, desarraigado, indiferente.

Amigos míos, estos son días en que la neutralidad es cobardía. Dicen los sicólogos asesores que la clase media peruana es timorata y acomodaticia y que basta asustarla porque prefiere la corrupción siempre y cuando no se toquen sus intereses. Siempre sentí que la gente de teatro no era así.

Una mafia está pronta a ocupar el poder en el Perú y ha convencido a muchos de que no volverá a ser igual. No es posible entonces quedarse callado, neutral. Los viejos deberemos salir del casillero mental de nuestras ventajas (que nos hace avaros para conservarlas), los adultos plenos deberán analizar dónde están ubicados verdaderamente (sin falsas ilusiones arribistas), los jóvenes debieran simplemente ser jóvenes y se agruparán donde sus ideales los coloquen, pero, ay, también se han encargado de atemorizar y deformar a la juventud con falsas alarmas, con miedos infundados. Nunca fueron más desinformantes y deformantes que en este momento de nuestra historia los medios de comunicación. Eso es lo que nos hace un país sin memoria, porque vivimos satanizando las Comisiones de la Verdad, porque tenemos un sector de periodistas venales que decidieron servir -y servilmente- a las ambiciones de los propietarios de los medios para los cuales trabajan. Judas conscientes que venden la libertad del pueblo por treinta dineros. Ellos azuzan el temor y la ambición de los timoratos y acomodaticios y desconciertan a los jóvenes a través de sus familias atemorizadas y desde su silencio culpable de la verdad. Tal vez se recuerde en tiempos mejores este momento como el más infame de nuestra historia porque nunca tantos se juntaron para propiciar el triunfo de la ignominia y la corrupción.

Recuerdo que alguna vez vi la misma sonrisa de Keiko Fujimori en su padre el delincuente Alberto Fujimori. Cómplice de sus fechorías, dejó que enloquecieran a su madre y prefirió la vida muelle de palacio y una educación foránea pagada con dinero robado a las arcas del país. Mucho se ha hablado de ella en estos días en que lucha por tener las llaves de las celdas de sus cómplices para liberarlos. Los cadáveres de los mártires de la Cantuta, de los Barrios Altos, que no se nombran ya, me dicen que no puedo ser neutral y porque no lo soy, les escribo esta carta como hombre de teatro que respeta su profesión y la ejerce con todo su conciencia política por la dignidad de los peruanos.

Fraternalmente

ernesto ráez mendiola

hombre de teatro peruano


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FRATERNALMENTE
Ernesto Ráez Mendiola
Jr. Huayna Cápac 1143-406
Lima 11 (Jesús María)
Tel. 423 8865
INGRESA:
http://elconsueta.blogspot.com
http://www.arteducacion-consueta.blogspot.com/

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El montaje que el Taller Patacalata ha hecho de "La multa" (Sergio Arrau) se presentó hoy en el Asentamiento Humano Oasis de Villa El Salvador, con un intenso olor a tierra, una neblina humeda y fria comunicando ansiosa ese olor pristino, casitas de madera alrededor de la losa de cemento cubierta de tierra, niños sentados sobre la losa en torno al espacio que marcaron los actores de la obra, mujeres, muchas mujeres, una de ellas con un bebe de 15 dias de nacido en los brazos, hombres de presencia vigorosa, Oasis es así, tiene mucha riqueza material, real, viva, no se vive en abstracciones, ni en el deseo, se vive en el olor de la tierra, en casitas de madera que ni siquiera tienen baño, en los brazos de una comunidad que me hace ser sin necesidad de más, un niño de 15 dias de nacido. Siento que cuando vote este domingo voy a votar no por mí sino por todos los Oasis del Perú.

lunes, 16 de mayo de 2011

Exhibicionista busca voyeur


Como un rompecabezas, como los dientes dentro de la marca que dejan sobre la carne, como unir los dedos de ambas manos, cada dedo abriéndose camino entre los otros para formar el tejido de lo que cabe y es perfecto cuando se une. Podría estirar los brazos hacia adelante y esperar que el espacio me trague convertida en agua con ansias de contenerse dentro de una botella, calzar en algún sitio, ser consumida. Flotar como vapor es divertido, pero los perfiles están construidos para aterrizar dentro del mar de los rostros y buscar uno que coincida con los agujeros, elevaciones, pómulos, puntas propias. Todo lo mío está hecho para coincidir con lo tuyo, para crear la maravilla.
Solo fue ver, estabas ahí, decidiste aparecer por fin. Cuando no había nadie en mi cuarto más que yo, recostada en la cama en plena tarde, miraba hacia el techo blanco, hacia las paredes, en silencio. Los sesos eran unos facinerosos mercachifles que me vendían ideas banales: podrías ganar el próximo juego de lotería que compres, un terremoto en este preciso momento te haría arder por dentro de la emoción, cuando te gradúes serás feliz, has visto qué silencio, aceituna en la torta, recuerdo que ella dijo una vez que éramos parecidas, aceitunas en la torta, oscura y jugosa, ponte de pie de una vez y haz algo. Lo que hice fue abrir la boca, tanto que terminé abriendo los ojos, el tubito por donde salen las gotitas, el buzón de las palabras llenas de alarma: ¡Aparece, aparece de una vez, ya me cansé de esperarte! Ya no quiero estar acá, ni en este cuarto, ni en esta ciudad, ni en este país, ni en ninguna parte del mundo, ¡porqué me dejas acá sola, qué quieres que pruebe! ¿tengo que hacer más? ¿más? ¡Ya no quiero estar acá!, me quiero ir, de nuevo contigo para ver tu rostro, te extraño mucho… dios, amor, jesucristo, naturaleza… ¡no sé lo que mierda seas pero te quiero ver aparecer en este mundo, en este país, en esta ciudad, en este cuarto entre las paredes blancas que se verán oscuras si apareces!
Y te imaginaba como sé que eres, como ahora he comprobado que eres. Radiante. Con unos ojos enormes no de tamaño sino de ganas de verme a mí. Con las manos más lúcidas del mundo porque me toman fotografías a mí. Con el perfil perfecto, pestañas en forma de punta para calzar serenamente en los paréntesis vacíos que me hago al ser aceituna y no torta. Y bailo y me entrego porque sé que me estás mirando, sé que estás de pie frente a mí, encantado, como si fuera yo la aparecida del cuarto, yo la que hace oscurecer las paredes blancas, yo la que tú llamas radiante, la que extrañas si no estás mirando.
El amor es lo que es el amor para el otro.


Personal Jesus, Depeche Mode.


Imagen: Alex Grey.

martes, 26 de abril de 2011

No me emociona…

Nada emociona, nada en este limbo templado si el corazón no late fuerte, si estoy en un sitio quiero estar en otro, es como si hubieran entrado todos a la gran fiesta de los nervios y los colores sicotrópicos, de los sonidos después de un pitazo de futbol, y pégale bien fuerte a la pelota, a tu mujer, al pushing ball pélvico, a las historias hermosas de un dios sobre los cielos celestes que lloviznan de vez en cuando y qué rico sentir la garúa en tu cara, o bañarse con agua calientita, qué rico es cuando se besan, cuando la gente baila despreocupada, los hijos, qué hermoso el bebé en su cochecito, la comida en la boca, los pies en los zapatos… todos dentro de la fiesta de la vida y yo sentada como estúpida en el estacionamiento, dentro de un auto que ni siquiera es mío sino de alguien que también entró a la fiesta y me dejó sola conversando con el espejo retrovisor. Así las cosas. ¿Mi culpa? No lo sé…
-¿Qué haces tú para emocionarte?
-Ahora… converso contigo.
-¡En serio! Falta de emoción… ¿hay un término sicológico para definir ese estado?, debe haber, tú que eres sicólogo ¡dime!
-Sufres de gimenología
-¿Qué?
-Claro pues, estás sufriendo de gimenología y necesitas que te cure jajaja…

No me emociona tu chiste. Enamorada, recuerdos, mamá… vacío. ¿Es que acaso la vida gira en torno a eso, es acaso eso lo esencial? Mañana van a cocinar pepián de choclo, qué emoción, y el sábado fuimos al único castillo de Perú que queda en Chancay, qué emoción, qué bonito. ¡Si supieras que he soñado contigo, amigo!, qué locura. Y este fin de semana compartiré escenario con un grupo de rock peruano de los 80, sí, ¡con el grupo Río! ¿Puedes creerlo? "¡Qué emoción!" Una parte de mí quiere alzar la cabeza, abrir bien los ojos y sonreír. La otra parte soñó con dos brujas bastante ancianas y reilonas, estaban murmurando en la salita de espera de una tercera adivina mientras otra persona, tímida, calladita, que había llegado primero a la consulta de la bruja mayor, y que era yo, se asomaba nerviosa a los cuchicheos de ambas, con mucho temor de que las tres brujas juntas se conviertan en las moiras griegas para cortarme el hilo vital. Como sucedió con el cadáver que vi ayer.
¡Eso sí fue emocionante! Los carros se desviaban por orden de los policías, faltaba poco para llegar a casa así que me bajé. Y pude ver lo que impedía el paso de los carros: sobre la pista negra una mano luminosa por su palidez, parecía de cerámica –creada de barro; un poco más allá, inmensas bolsas repletas de bolsas, translúcidas y desparramadas como basura gritaban el suceso que las dejó en el suelo, igual que el cadáver. La mujer había sido cubierta con las mismas bolsas que recogía para ganarse el pan. La mano con que comía ese pan reposaba inútil en el suelo. Inútil también la mochila negra al costado de su cabeza, ni pertenencias ni almohada ni refugio en ese sueño. Me dijeron que la señora estaba embarazada, que después del accidente, en los quince minutos que tardó en ponerse completamente pálida, su vientre aún se movía.
La vida es un misterio que me abrumará siempre, no los temas típicos-tópicos- túmidos que utilizas para autoproclamarte poeta y decir “este es mi blog” con harta solemnidad. Tu enamorada, tus recuerdos, tu mamá… tu vacío, ¿a quién chu... le importa?

Mujer inconveniente de Liliana Felipe, jajaja cómo me emociona esta mujer!

jueves, 31 de marzo de 2011

"Te copio"

No sé si de verdad nos estamos comunicando, a veces necesito una señal más fuerte que las pautas argumentales que me planteas dentro de los sueños. El otro día sostenía una cabeza que sangraba mucho por una herida que tenía en la nuca, una herida que dibujaba un cilindro en su interior, una herida antigua que se ocultaba con un tampón de jebe que había resbalado de su posición funcional, lo que era la causa del gran chorro de sangre que se formaba por más que yo intentara detener el agujero chorreante con mis dedos.


¿Quieres más?


Antes de este incidente lamentable estaba a punto de hacer el amor con el dueño de la cabeza, después, claro, que me prometiera mucha ternura y mucho corazón en sus acercamientos, y que se disculpara hasta jurar en nombre de no sé cuantos dioses que me necesitaba de verdad y que la mujer con la que lo había sorprendido en una situación sospechosa, no hacía mucho, era en absoluto alguien insignificante. Habíamos estado frente a la computadora un rato, le estaba mostrando algunos escritos, fotos, recuerdos, retazos que justificaran mi frase “te quiero, está bien, no puedo negarlo”, que sintiera más culpa por su reciente infidelidad, “pero esto que acabas de hacer es imperdonable”. Sobre todo porque cuando abrí la puerta de esa habitación donde pensaba hallarlo dormidito, la tipa salió acomodándose la minifalda y el cabello suelto desordenado. ¿Qué hacía ahí? ¿Porqué lleva minifalda, acaso no estaba prohibido en esa fiesta? –aún así era verdad, bien simplona la muchacha, insignificante. Tanto que cuando salió ni se atrevió a mirarme a los ojos. Yo miro a los ojos para que sepan que ahí estoy. Pero sentada en el sillón, en el primer piso, poco antes de subir las escaleras y hallar esa escena tan desagradable, tenía una irrefrenable tendencia de sostener el cuello hacia abajo, y la mirada hacia mis piernas. ¡Nadie me había dicho que en esa fiesta estaban prohibidas las minifaldas! La anfitriona de la reunión me lo susurró al oído, “¿por qué, ah?” le pregunté. La fiesta estaba llena de menores de edad. Pasó un grupo por el sillón donde estaba sentada y no despegaron los ojos de donde yo también los tenía, qué incómodo, mejor voy arriba a cambiarme de falda, o mejor me pongo pantalón.


¿Un poco más?


Ahora la sangre no deja de chorrear, poco después que se acercara a darme un beso el tampón se desprendió, me asusté tanto con la sangre que cogí la cabeza y me la llevé escaleras abajo examinando de donde provenía. La anfitriona me ayuda, me dice que la herida es antigua… que no hay nada que hacer… déjalo morir, déjalo morir como a quien muere desde hace cuatro meses.


¡Más!


No sé si de verdad nos estamos comunicando. Si ha sido azar o si hemos escogido esto. Si revisas nombres inventados, si hablo para que me escuches tú. ¿Será posible que ni tú ni yo hayamos olvidado algo tan simple como ojos que miran para saber que estás?



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Canción de moda: Loba


lunes, 14 de marzo de 2011

Necesito dinero (última parte)

En el baño, la extraña mujer de pelo ensortijado llenó con agua un vaso sencillo que no tenía adornos ni tampoco la marca de fabricante. Roció al contenido pedacitos diminutos de algo que parecía vidrio y brillaba tanto como si fuesen cristales.

-¿Qué es eso?– preguntó Carmen.

-Lo usamos en Brasil…

Esperaron un momento observando dentro del vaso, hasta que alrededor de los cristales empezaron a crearse movimientos caprichosos que formaban tormentas, olas, remolinos y más signos de historia acuática. La adivina observaba muy atenta los cambios, elevando el vaso para mirar las profundidades del agua que se encontraba viva, agitada por una fuerza eléctrica. Su rostro, sin embargo, permaneció inmutable durante el proceso; cuando la materia dentro del vaso dejó de dar señales de variación en el movimiento puso éste sobre el lavatorio.

-Qué pena que estés tan cerca de tu muerte…

-¿Los tres remolinos que siguen ahí significan eso?

-Cuando ya no estés aquí ellos quedarán. No tardaron mucho en reaparecer… a eso me refiero.

-¿Reaparecer? No los vi cuando empezó a moverse el agua.

-Así sucede también al nacer…

-¿Por qué se siguen moviendo? ¡Me desespera!

-Siempre se han movido y nunca dejarán de hacerlo.

¿Tres remolinos? ¿Tres remolinos? El espejo no podía mentirle a Carmen, su rostro estaba desencajado y los ojos poseían una sombra roja indeleble; un insondable lastre vital se originó en la nuca, cierto dolor que hasta ese momento jamás le había pertenecido, un desbordante peso que fue depositándose en los hombros y en la espalda, el cuerpo, sabio como siempre, traspuso la tensión en nudos musculares que se generaban desde el esplenio derecho, viajaban por la escapula y se encrudecían en el trapecio: el lado derecho ardía. Pero no se iba a concluir el camino natural, no se iba a llorar delante de la desconocida ni permitirle a la intrusa con patrañas sobrenaturales arruinar el día felizmente planeado de una silenciadora de cuerpos. Fue moviendo lentamente su mano hasta topar el vaso que aún seguía cautivando con su íntegra magia, lo arrastró, lo arrastró hasta que cayó en la cavidad blanca estruendosamente.

- Es simplemente justicia, mueres porque matas.

- ¡Yo nunca he matado a nadie!

-Que te permitas hacer esto sólo demuestra que estás alejada del espíritu aunque creas lo contrario. Estabas cerca, tenías pautas dentro de ti, pero ahora se han evaporado, ahora estás hueca, obedeces a tu ser primario…

-¡No es cierto!

-Solo llenas tus intestinos.

-¿Hay más en la vida que eso, embustera?

Veo hacia la pared y no hay salida. Doy vueltas sobre mi cuerpo que es lo primero, una vez que muera no habrá nada, nada.... Me alejo, corro, ¡tengo que hacer el trabajo, eso es lo urgente!… Discúlpame por hacerte esperar, compañera, una loca enviada del cielo del infierno no sabía mi nombre pero me dijo que moriré pronto. Vamos rápido que por mi tontería se nos ha hecho tarde. Ya estamos en el taxi y ya puedo dejar de disimular ¿verdad? No soy una negociante con su bolsa de rafia azul y gigante, soy tu nueva cómplice, mi negocio necesita de manera imprescindible la bolsa pero para llenarla de algo concreto ahora que ya le vaciamos el aire. Cuando tengamos el bulto de verdad solo queda desaparecerlo, nada más. Pero no solo es por el dinero, son los ligamentos perfectos, las articulaciones tan maravillosamente diseñadas para el movimiento. Para ti es un simple trabajo, lo sé, pero para una escultora como yo… no sabes lo que esto significa para mí, poder apreciar en carne una mano, por ejemplo, ¿sabes cuántos huesitos y músculos debe tener una mano para poder moverse y reflejar una expresión vehemente aunque esté sin vida? El cuerpo es sabio, amiga, eso es lo que quiero representar en mi trabajo, el cuerpo es sabio, hace mucho tiempo plasmo ese concepto en materiales duros que perduren por toda la eternidad… aunque a veces me pregunto, amiga, ¿acaso hay eternidad?... Te miro el rostro, pareces cansada, hasta este momento vengo a conocer tu silencio, silenciadora. De todos modos, gracias por traerme. Llegamos, bien. ¿Ese es el tipo? Bien, que nos dé el adelanto, claro, son mil soles. ¿Dónde está el cuerpo? Oh, una dulce desnudez la de este hombre joven. Ya te conocen. Ya saben que no aceptas cuerpos con ropa, es más difícil deshacerse de ella, dices. Empecemos, enséñame por dónde cortar. Lo meteremos todo en la bolsa. Primero la cabeza…

miércoles, 9 de marzo de 2011

Teatro peruano de verdad

Este fin de semana cierran temporada dos obras de teatro que constituyen un verdadero teatro peruano. En el primer caso se trata de la puesta en escena de LOCK OUT, drama escrito hace casi un siglo por nuestro más emblemático poeta, César Vallejo, drama que por primera vez es representado por artistas peruanos. Ha pasado mucho tiempo desde que fue escrita, sin embargo la obra no se muestra totalmente desfasada ni por el tema ni por el lenguaje; para saltear este posible inconveniente, el montaje logra una interpretación moderna y dinámica, con el grado justo de grandilocuencia escénica que requiere esta obra teatral para conseguir la aceptación del espectador actual. Un trabajo que sorprende también por la juventud de su director, Carlos La Rosa. No dejen de verla, es la épica del obrero, un Vallejo moderno que no deja de ser Vallejo.

Por otro lado tenemos la exquisita SANGRE COMO FLORES, escrita por Eduardo Adrianzén y dirigida por Alberto Ísola, dos grandes del teatro peruano. La obra se basa en la vida de Federico García Lorca, haciendo hincapié en sus últimos años, después de su viaje a Nueva York. La ardua investigación histórica es evidente, incluso la asimilación del lenguaje lorquiano. El tema homosexual era insoslayable si de representar la vida del poeta se trataba: un grandioso poeta y dramaturgo cuya visión estética del mundo partía en gran parte de su sensibilidad homosexual, de ser y sentirse distinto. Las pasiones y los motivos vitales de Federico –la obra es tan íntima que después de verla uno se inclina a llamarlo simplemente por su nombre– se plasman en esta puesta con dulzura y amargura complementarias como caras de la misma moneda. Intensa de principio a fin, revalorando la diferencia que no se convierte necesariamente en marginalidad y representando la opresión para censurarla dentro de todos nosotros, SANGRE COMO FLORES no puede dejar de verse.

Estas dos obras cierran temporada este fin de semana. LOCK OUT se presenta en la Alianza Francesa de Miraflores y SANGRE COMO FLORES en el Icpna de Miraflores; es curioso que ambas puestas se presenten a menos de tres cuadras, concentrando a los peruanos a observar un trabajo teatral íntegramente peruano y a la vez universal a menos de tres cuadras. Aplausos.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Una mirada a la exposición

¿Han ido a la exposición de los alumnos recién graduados de la Facultad de Arte de la Católica? Fui hace unos días aprovechando que estaba cerca. Un profesor graduado hace muchos años de la misma escuela, cuyo nombre no diré, obviamente, me dijo que en las exposiciones de graduación de tiempo pasados se podía diferenciar nombres, avizorar grandes carreras, un auténtico espíritu creativo; lo que se ve ahora, salvo algunos cuadros, no es más que abulia. Puede ser, pues muchos de los trabajos que vi parecían gritar qué ganas de destruir, qué ganas de no hacer nada. Tal vez sea algo común a una especie de síntoma vital de nuestra época que inevitablemente se refleja en el arte. Júzguenlo ustedes mismos.

Las obras que compartiré a continuación tienen el rubro de “Sin título”, ¿el artista opta por la libre interpretación del observador o renuncia al esfuerzo de nominar su propia obra?
Para empezar tenemos el óleo sobre lienzo de Mateo Alejo Alayza Moncloa. No se ve bien en la foto pero a grandes rasgos parece… Sé como observadora de arte abstracto que la pintura puede significar un sinnúmero de cosas, que se debe juzgar la originalidad y la técnica, que nunca tendré la última palabra, pero en fin: parece una montaña transmitida desde algún mundo onírico, una montaña hecha de rostros desdibujados…

Luego, imponente, la escultura en piezas de metal armable de Paloma Ponce Testino. La pieza aboga por aquella destrucción que es capaz de construir algo si no hermoso, al menos significativo. Destruir para construir sobre las ruinas una y otra vez. El placer de la creación se equipara al placer de destruir para crear de nuevo. En este sentido va lo de QUÉ GANAS DE DESTRUIR…
Otro ejemplo es la pieza de ensamblaje con técnica mixta de Vanessa Espinoza Ureta. Me recuerda a la combustión espontánea el sillón y el cuerpo mutilado puestos juntos. Una escena muy surreal lograda a partir de la descomposición de sus dos elementos.
Por otro lado, la obra hecha de piedras, junco, algodón y cera de abeja de Milagros Arias Secada se aleja de destruir elementos, solo altera ciertos órdenes naturales: un enjambre de ramas sostienen unas piedras, las interpretaciones podrían ser infinitas.
Avanzando por el placer de la destrucción y la nada tenemos la obra en técnica mixta de Daggiana Madrid Andrade: vacío, el vacío que destruye el lienzo. ¿No es desconcertante que el lienzo cobre más vitalidad precisamente por la inmersión de un agente destructor evidenciado en estos cortes? Solo vivo cuando sé que muero.
Finalmente, la oda a las ganas de no hacer nada: algo de cinco metros de desidia pura en técnica mixta por Andrea Elera Coello, QUÉ GANAS DE NO HACER NADA, de simplemente ser un negro, un gris, un blanco desparramado, desintegrarse en esencias. El camino a la derecha, sin embargo, atendiendo la línea horizontal que construye occidente al representar el tiempo, habla de un futuro claro, límpido, que deja un pasado antagónicamente cargado de oscilaciones oscuras y desbordantes. El camino hacia el futuro es paz, es el camino de todos, camino al que se va con dos pies por delante. Es el inevitable ir hacia la nada.

No sé si estará bien o mal lo que transmite el arte actual, con el simple empeño de ser que trae consigo, una tarea ardua ya está orientada, eso es lo que vale. Espero que tengan la oportunidad de ir a la exposición UNA MIRADA A LA FACULTAD DE ARTE para que puedan ver las obras en vivo. Estará en el Centro Cultural de la PUCP (Av. Camino Real 1075, San Isidro) hasta el 20 de marzo de este año 2011.